sábado, 27 de febrero de 2010

Los fines no justifican el medio, cuando el medio es la violencia

Acabo de terminar de leer "Mujeres en La Guerra", un libro de testimonios de mujeres afectadas por la guerra civil de Colombia, escrito por Patricia Lara.

Aunque en Venezuela no aprendemos mucho sobre la historia de Colombia después de la Guerra de Independencia, y mucho menos sobre el conflicto entre la guerrilla, los paramilitares y el ejército, nuestro país se ha visto afectado directa e indirectamente por este conflicto. Por un lado, los guerrilleros secuestran a Venezolanos en nuestro territorio en la frontera con Colombia. Por otro, generaciones de emigrantes colombianos han hecho vida en el país, muchos huyendo de la violencia.

Leer el libro es muy triste. Los grupos guerrilleros nacieron de sueños de que el comunismo y revoluciones como la cubana podían acabar con la pobreza. Como en Cuba, el fin (que a veces se trata también de darle poder y riquezas a sus líderes), justifica la masacre, el asesinato, el robo, el secuestro, la violación y desplazar a pueblos completos de sus tierras. Leer este libro es ver a varias generaciones colombianas que han crecido con el dolor y las costras emocionales de esa violencia. Colombia ha avanzado mucho desde esos tiempos y también de los tiempos en que el narcotráfico generaba tantos secuestros y asesinatos, como escribe Gabriel García Márquez en su crónica "Noticia de un Secuestro".

Y pensar que después de ser una de las democracias más antiguas de América Latina, con tanta paz por tantos años, ahora en Venezuela el liderazgo "socialista" de Chávez ha buscado (y logrado) usar la violencia y la violación de los derechos humanos para sus fines. Un fin, dice él, es eliminar la pobreza -fin que no ha logrado. Si acaso, ha aumentado el consumismo, regalando dinero sin crear buenas escuelas y hospitales para erradicar verdaderamente la pobreza. El otro, muy claro de ver y expresado por él mismo, es concentrar y mantener el poder por el resto de su vida, eliminando así la democracia y tantos derechos civiles que logramos en las décadas de democracia venezolana.

Es verdad que queda mucho que arreglar en nuestro país. Esa democracia de tantas décadas no logró eliminar la pobreza, a pesar de las riquezas petroleras. Mientras que se creaba una clase media más fuerte, también se comenzaba a cerrar las puertas a más generaciones cuando la corrupción y la política cerró las puertas de la educación y destruyó tantas instituciones. Pero los medios para lograr la erradicación de la pobreza no puede ser armar a los círculos bolivarianos, darle dinero y armas a las FARC y crear una guerrilla "bolivariana" en Venezuela. Tampoco puede ser debilitar y corromper aún más el sistema judicial, aumentando la delincuencia, todo para cumplir el otro fin (que me parece que es más importante para Chávez): darle poder supremo y vitalicio a Chávez.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Viviendo la recesión en norteamérica

Hay que esperar lo inesperado. Y no hay nada que yo hubiese podido esperar menos que pasar mi primer año como inmigrante en Canadá en medio de la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Han sido meses de mucha preocupación, de noticias muy interesantes y de mucho aprendizaje -especialmente como estudiante de negocios. Sobre todo ha sido una experiencia sorprendente... Uno nuna piensa en EEUU como un país pobre... Ahora siento lo que sentí cuando leí "Las uvas de la ira" de John Steinbeck. Siempre vemos al "norte" como el centro de la riqueza mundial, pero es difícil ver lo que vemos ahora en EEUU... pobreza y desesperanza, dos experiencias tan cotidianas para nuestro país donde más del 80% de las personas son pobres.

He seguido muy de cerca las noticias, y me sorprende ver que en Venezuela la gente parece no enterarse. La escasez de alimentos, las nacionalizaciones y sobre todo el referendum de reelección indefinida de Chávez parecen estar prolongando la burbuja en la que se vive en Venezuela. Las cosas son tan malas, tan locas y tan absorbentes -permean todo el vivir venezolano, desde la economía, hasta los colegios y la salud- que no hay tiempo para preocuparse de más nada. Por eso voy a tomar un momento para compartir con ustedes que están allá, lo que yo he vivido aquí.

Canadá es uno de los países menos golpeados por la recesión en el mundo desarrollado, en gran parte por lo conservadores que fueron los bancos aquí con sus inversiones. Pero vivir aquí, tan cerca de EEUU, significa enterarse mucho de lo que sucede allá. Algunas noticias recientes son escalofriantes: Las Fuerzas Armadas estadounidenses tienen más personas uniéndose a sus filas que nunca, a pesar de que siguen los conflictos en Afganistán e Iraq. Tanto los recién graduados de los bachilleratos gringos, sin plata para pagar la universidad y sin esperanzas de conseguir préstamos, como los desempleados de hasta más de cuarenta, están buscando entrar al ejército con la esperanza de tener un sueldo fijo y los beneficios que da el ejército- entre ellos una beca para la universidad o créditos para montar un negocio luego del período de 4 años de servicio.

En Detroit, una de las ciudades más pegadas por la crisis por ser el sitio de manufactura de carros más grande de EEUU, está en una situación tan difícil, que los presos rechazan la oportunidad de salir temprano por buena conducta, prefiriendo sus tres comidas al día aseguradas en la cárcel. Los que salen en seguida cometen algún crimen menor para poder regresar. Familias de clase media que ya no pueden pagar un alquiler se están mudando a moteles porque no pueden pagar alquiler. Hasta los ricos se sienten culpables por gastar dinero y optan por "ir de compras en su closet" buscando ropa de hace años y luciéndola con orgullo, como manera de decir que están apoyando la crisis. Ahorrar dinero está de moda.

La crisis está afectando todos los aspectos de la vida de USA. Las noticias siguen cualquier detalle de la crisis. Algunos dicen que el alarmismo de canales como CNN y Fox están empeorando la situación en los mercados. Los desempleados han comenzado blogs sobre sus experiencias y otras personas montan en su blog listas de todos los botados en las grandes empresas de USA. Algunas empresas han aprovechado la situación para hacer nuevas campañas sobre ahorro y disfrutar las cosas sencillas de la vida.

Aunque es difícil vivir en un futuro tan incierto, siento que hay cosas muy buenas que están saliendo de esta crisis. Aunque es difícil saber si durará, por los momentos parece que ha frenado el consumismo norteamericano, que a veces parece tan irracional y tan vacío. Como estudiante sin ingresos todavía, ahorrar ha resultado una tremenda experiencia. A diferencia de Venezuela, aquí es barato entretenerse. Hay muchos parques y actividades al aire libre que no tienen ningún costo. Hasta las canchas de tenis son gratis. Me gusta cocinar, así que una forma de entretenimiento es preparar un plato nuevo, hecho de ingredientes baratos y disfrutarlo en la casa. Sobre todo, estos momentos son para valorar las cosas que realmente valen la pena en la vida. A pesar de todo, estos han sido los mejores meses de mi matrimonio. Siento que puedo enfocarme en lo básico y lo realmente importante, como simplemente ir a caminar con mi esposo y escucharlo hablar. Es un momento de apreciar a los amigos y sobre todo de dejar un lado la obsesión por estar tan llenos de cosas... cosas que olvidamos, que nos estorban y que no le dan verdadero valor a la vida.

Para terminar quiero recomendarles uno de los cuentos más bellos que se ecribió sobre Gran Depresión: "The Gift of Magi" de O.Henry. Aunque fue un tiempo tan triste y oscuro, este cuento sobre una pareja de recién casados que no tienen como darse un regalo en su primera Navidad juntos nos recuerda que lo más bello de amar es saber dar, y que un sacrificio personal vale más que todos los regalos del mundo.

domingo, 15 de febrero de 2009

Dictadura Bolivariana de Venezuela

Hasta hoy tuvimos algo parecido a la democracia en Venezuela. Paz a sus restos...

lunes, 26 de enero de 2009

¿Dictadura o democracia? Lo sabremos el 15 de Febrero...

Es extraño ver la política venezolana desde afuera. A finales del año pasado sucedió uno de los acontecimientos políticos más importantes de la historia de Canadá. El parlamento trató de sacar al actual Primer Ministro, algo que no sucede desde hace décadas. Pero a diferencia de Venezuela, apenas me enteré del potencial ¨vacío de poder¨que estaba sucediendo.

En Venezuela está sucediendo algo mucho más conflictivo... el referendo del 15 de febrero, en el que los venezolanos decidirán si Chávez es reelecto indefinidamente o no. Sé que hay marchas, emisiones televisivas las 24 horas sobre el tema y terrorismo del gobierno hacia los líderes estudiantes de la oposición, quienes se han convertido en los nuevos líderes de la oposición. Pero sólo me entero siguiendo las páginas web de los principales noticieros venezolanos. En la TV canadiense y gringa ni lo mencionan. Lo que más me frustra es que el gobierno no dio chance para que me cambiara de centro de votación, así que no voy a poder votar ese día en una de las elecciones más importantes de la historia reciente de nuestro país.

Si Chávez gana, podemos considerar ese día la muerte oficial y absoluta de la débil democracia que nos quedaba. A mí me preguntan mucho si tenemos democracia en Venezuela. Es difícil explicarles con mucha profundidad, pero yo lo que les digo es que hay ¨democracia¨, un régimen vagamente democrático, donde hay elecciones y leyes, pero donde el gobierno controla todas las instituciones y tenemos presos políticos... aunque todavía tenemos líderes políticos de oposición en el país.

Pero si amanecemos el 16 de febrero con un ¨presidente¨ vitalicio, les diré claramente que es una dictadura. Voy a estar rezando para que no sea así...

lunes, 24 de noviembre de 2008

Ganamos el 45% de la poblacion... y ahora es que tenemos trabajo por delante

En este momento, una buena parte de la población está celebrando. Tienen todo el derecho de hacerlo. Pero no sientan que hemos ganado nada.... Este es el primer paso de la etapa de más trabajo que vamos a tener en esta etapa de nuestra historia. Para los que no estamos de acuerdo con Chávez y su manera de gobernar, les recuerdo que la gran parte de los votos con los que ganaron los candidatos de oposición se deben más a los chavistas (o mejor dicho, a los que tradicionalmente han votado por el chavismo) que a quienes estamos en contra de él por convicción.

Chávez puede lamentarse por muchas cosas: por la Ley Sapo que le costó popularidad; por el paquetazo, lanzado en contra de la voluntad popular; por los constantes apagones, etc. Pero recuerden que un voto contra él (no en favor de la oposición) es algo de un momento. Mañana él podría ganárselos de nuevo regalando plata.

Lo que tenemos que hacer nosotros, los de la oposición, y sobre todo los nuevos alcaldes y gobernadores, es demostrarles a las poblaciones de los nuevos estados opositores que votar por ellos ha sido lo mejor que pudieron haber hecho, así lo hayan hecho por despecho contra los otros. Mi recomendación es que comencemos desde hoy mismo a pensar en estos puntos:

1. Conocer mejor a los habitantes. ¿Qué mejoras realmente necesitan las poblaciones de estas áreas? ¿Infraestructura? ¿Menos criminalidad? ¿Mejor transporte público o menos tráfico? Esto lo debemos hacer hablando con las personas. Con encuestas, focus group, o sencillamente hablando con líderes de barrio, personas apreciadas por la comunidad que hablan muchos con otros y nos saben decir qué sienten... ganamos doblemente así porque también hacemos sentir importantes a estos líderes informales y ellos hablarán bien de nosotros a sus vecinos.

2. Debemos hacer una lista de prioridades basados en IMPACTO. Tenemos poco tiempo y tenemos que hacer algo que la gente pueda ver y tocar. Los cambios estructurales que no se ven, no nos van a servir si no ganamos popularidad. Si no ganamos la próxima vez, todo lo que hicimos se echa a perder.

3. Tomar acción. Tenemos que realizar presupuestos viables y realmente hacer los proyectos. Inicialmente podemos buscar soluciones de alto impacto y poco tiempo de implantación para que la gente vea el cambio desde el principio: Seguir el ejemplo de Chávez y de Irene Sáez, quienes causaron impacto con cambios de imagen y pequeñas mejoras de alto impacto...

Chávez va a hacer lo imposible para sabotearnos. Nos va a tratar de bloquear presupuesto y tratará de salir con otros temas legales, como lo que hizo con Leopoldo López. Pero nosotros tenemos mucho a nuestro favor. Tenemos gente muy preparada y diferentes puntos de vista con qué enriquecernos. Tenemos recursos muy variados, desde personajes populares, medios de comunicación y grupos de gran valor simbólico como los estudiantes. Sobre todo, tenemos un sentido de unión, en vez de la división que ha tratado de sembrar Chávez en todos estos años.

En conclusión, estamos frente a una oportunidad única. Aunque una buena parte de los votos a favor de la oposición sean votos castigo contra Chávez, tenemos el reto de demostrarles que votar por la oposición ha sido lo mejor que han hecho por el país. Lo lograremos conociendo sus verdaderas necesidades y llevando a cabo cambios que causen verdadero impacto. Tendremos muchos obstáculos por delante, pero tenemos muchos recursos de nuestro lado... !Vamos a aprovecharlos!

jueves, 14 de agosto de 2008

Instalada en Vancouver

Hola Amigos!

Siguiendo mis blogs anteriores, les quiero contra sobre mi nueva vida.

Vivir en un país nuevo no es nada fácil… Significa aprender nuevas normas y leyes, seguir diferentes costumbres y no tener a tu lado a la gente a la que estás acostumbrada. Pero eso sí, no hay nada como comenzar de nuevo en el primer mundo, donde el transporte público funciona a la perfección, todo se puede averiguar o hacer por teléfono y los servicios funcionan perfectamente… incluso los públicos.

Ya tengo 3 semanas aquí y estoy segura que nunca las olvidaré. Tengo la suerte de estar llegando como estudiante y a un postgrado como el MBA, donde las conexiones son tan importantes. He tenido ayuda para todo. Desde ir a hacer mercado, hasta para armar mis muebles y mudarme. Siempre tengo a quien llamar para pedirle ayuda o consejos, amigos con quienes hablar y disfrutar de un rato en un pub, algo que ya he hecho varias veces. Me da risa de ver como las noches en un pub para hacer relaciones de trabajo o “networking” están dentro de los horarios de clase.

Me encanta tener amigos de tantas culturas. Gracias a ellos no me he sentido sola para nada. Disfruto de sus intentos junto a mí de acostumbrarnos a un nuevo país y estilo de vida. Los canadienses son super cálidos (yo esperaba que fueran fríos como los holandeses) y hasta los extraños en la calle son maravillosos cuando uno está perdido o necesita ayuda. Lo mejor de todo es que aquí, como en Caracas, las montañas quedan al norte de la ciudad, así que es fácil orientarme… es casi instintivo. Las montañas aquí (aunque en Vancouver estamos al nivel del mar) son altísimas e incluso ahorita que estamos en pleno verano se ve nieve en algunas de ellas. Para final de año seguro estará nevando allá arriba y pienso ir a esquiar. Hace unos días estuve en Grouse Mountain, una montaña cercana donde se esquía en invierno y se pasea en verano, y había hielo todavía…

El clima ha sido maravilloso. Algunos días hace tanto calor que salgo en shorts y estoy pasando los días libres en la playa. No son Morrocoy ni Mochima, pero es rico sentir la arena y estar bajo el sol, mirando los cruceros, yates y a la gente manejando en kayak. El agua no es tan fría. Los bañistas disfrutan mucho meterse en el mar… en traje de baño o incluso desnudos (hay una playa nudista en la universidad). Ir a la playa nudista fue lo máximo. No me atreví a hacerlo todavía, entre otras razones porque la brisa estaba muy fuerte y estaba congelándome. Pero es chévere ver a la gente tan relajada y feliz. Es completamente diferente que ir a la playa en Venezuela. Para comenzar, aquí no se puede beber alcohol en la playa. En la playa nudista, la gente no anda pendiente de las apariencias ni anda pendiente de lo que está haciendo la persona de al lado. Es verdad que ahí van los hippies y la gente más liberal (la mayoría de las playas aquí no son nudistas), y es chévere ver lo libre que se sienten. También da risa verlos jugar volleyball de playa en pelotas jaja!

Lo que más me ha ayudado a adaptarme ha sido el grandísimo apoyo de todos aquí. Hasta los extraños en la calle están dispuestos a ayudarme a cargar algo pesado, ayudarme a orientarme o hacerme sentir más cómoda. Y sobre todo le debo muchísimo a mis compañeros y a los profesores/empleados de la universidad. Desde el día que llegué me han dado tips de supervivencia, me han acompañado a hacer diligencias, me han ayudado a armar mis muebles, ver apartamentos, ir al banco, hacer mercado (sin el carro de Joanna no lo pude haber logrado), etc. Cuento con ellos para compañía y diversión, consejos, y ayuda física. Les deseo a todos tener una red así, especialmente si están comenzando desde cero en un nuevo país donde no conocen a nadie (los contactos los comencé por un foro en el intranet de la uni y Facebook).

Ya tengo bicicleta y como aquí es tan seguro (no hay tantos robos y las personas manejan con muchísimo respeto hacia el peatón y el ciclista) la uso para ir a playa o pasear. Hay muchísimos parques y la naturaleza está en todos lados. Si uno quiere ir a un parque un poco más lejos, los buses tienen un “rack” que se baja para poder montar bicicletas. Ir al mercado es sabrosísimo! Hay mucha variedad de frutas, verduras, y ni imaginar la comida empaquetado. Es difícil decidir entre variedades Light, enriquecidas, integrales, orgánicas, locales, etc. Como es una ciudad tan multicultural se encuentra todo tipo de ingredientes para comida tai, china, etc. Regresando con el tema de la naturaleza, les cuento que incluso se ven focas en la playa… yo vi unas a unos pocos metros de la orilla y estaba demasiado emocionada…

En fin, estoy muy contenta de esta decisión que he tomado y sé que en los próximos meses me esperan muchas experiencias que no voy a olvidar nunca. Estoy segura de que estas semanas que he pasado siempre estarán entre las mejores de mi vida.

lunes, 14 de julio de 2008

Haciendo las maletas…

Estoy a poco tiempo ya de montarme en el avión que me llevará a mi nuevo hogar. Aunque desde hace meses he esperado este momento, nunca parece tan palpable como ahora. Para cualquier persona que piensa hacer un viaje como el que hago yo, indefinido o de muy largo plazo, la verdad es que realmente comienzas a darte cuenta de las dimensiones de tu decisión cuando haces las maletas.
Es difícil decidir qué llevar y qué dejar. Los costos de transporte son tan costosos, que llevar una mudanza sólo es posible si tu empleador te lo está pagando o si tienes muchísimo dinero. Por eso muchos inmigrantes a Canadá llegan con una mano adelante y otra atrás, como se dice. Yo voy así, con lo que me permite la aerolínea. La verdad es que no es fácil para nada. El alto precio del combustible hace que las aerolíneas restrinjan más que nunca el equipaje, y tanto la cantidad como el peso y las dimensiones son muy estrictas.
Estoy viendo como al lado de las maletas quedan torres de ropa, maquillaje, cremas Victoria Secret, libros, y artículos de casa—algo que me duele particularmente porque casi no las hemos usado en este año y piquito que llevamos casados.
Pero más que unos vestidos y juegos de cubiertos, lo que realmente me ha pegado es darme cuenta de las otras cosas que no puedo llevar conmigo. Mi mamá, sentada a mi lado aconsejándome sobre el equipaje. Mi papá mirando desde un poco más allá. Mi hermana, el resto de mi familia extendida, la familia de mi esposo, mis amigos… las memorias de todos están impregnados en esas tantas cosas que llevo y en las que tengo que dejar.
Es el momento en que me doy cuenta de que ellos no estarán ahí cada vez que quiera ir a almorzar con ellos ni cuando me enferme. Sé que con la tecnología de hoy será fácil llamarlos en cualquier momento o incluso verlos con la webcam. Pero nuestros recuerdos llegan a un punto de divergencia. Sus recuerdos del día a día: viajes a la playa, días especiales, etc., ya no serán conmigo. No estaré para la graduación de mi hermana ni Navidad, ni para los cumpleaños. Mis recuerdos tampoco serán con ellos. Después de este cumpleaños será difícil saber cuándo volveré a soplar las velas con ellos a mi lado. Yo tendré recuerdos nuevos con gente nueva… pero todo será diferente.
No crean que estoy arrepintiéndome de ninguna manera. Cuando pienso en Vancouver me lleno de emoción y sé que seré muy feliz allá. Estoy segura de que si Dios quiere estas personas a quien tanto quiero me acompañarán aunque sea por pocos días o semanas en los próximos años. Quizás compartamos las navidades esquiando cerca de Vancouver y quizás pase un cumpleaños cercano aquí en Morrocoy o en Los Roques en unas vacaciones mías.
He descubierto que lo más importante de todo es saber lidiar con lo que llaman los gringos “Emotional baggage” o “equipaje emocional”. Todos esos recuerdos, temores o rencores que llevamos con nosotros por experiencias pasadas. Es como el hombre que ha sido traicionado por una mujer en el pasado y que luego se la pasa celando a todas las mujeres con las que vuelve a salir. Eso es algo que no podemos llevar con nosotros. Todos los que han emigrado o piensan en hacerlo me entenderán. Cuando uno decide irse de Venezuela para siempre, y más en esta situación política que ha sacado lo más feo de nosotros –odio, resentimiento y falta de comprensión y hermandad– uno se llena de una especie de rencor hacia este país. Rencor por no tener los mismos derechos que los chavistas; rencor por no poder caminar por la calle sin andar paranoico; rencor porque mi pasaporte, el pasaporte de MI PAÍS, dura menos que la visa de EUA, un país que trata a los extranjeros con la punta de los pies y le pide a uno hasta el certificado de vacunación del perro para darle a uno una visa. Uno llega al extremo de no querer salir, no querer ver las noticias, no querer estar aquí. Yo he llegado muchas veces a ese extremo, pero después trato de centrarme y darme cuenta de que así no me puedo ir. Es como dejar la carrera por rabia contra un profesor. Una decisión tan importante no puede tomarse basada en la ira y en la irracionalidad.
Para mí, lo que más me ha afectado es sentir a veces que no entiendo nada aquí. Fui periodista por mucho tiempo y me sentía encima de todo, como si entendiera la lógica de Chávez y su combo, de la oposición y todo lo demás. Pero desde que pasé al lado corporativo, decidí por mi salud y tranquilidad distanciarme un poco de las noticias y ahora sólo reviso periódico o noticias web una vez al día (cuando era periodista era un seguimiento continuo de TV, radio, web, etc). Sigo al tanto de lo que sucede, pero no hago tanto esfuerzo en aprenderme los nombres de los ministros, etc. Tampoco hago un esfuerzo por tratar de conseguirle algún sentido a Chávez. Es demasiado difícil. Últimamente siento como si Venezuela o para ser específica, la política venezolana (que permea todo en nuestro país desde que Chávez se montó en el poder), es algo lejano e incomprensible. Como el pez loro que vi tantas veces en Mochima el mes pasado, pero que cada vez que me acercaba a él, salía huyendo. Bello y único, pero más allá de mi alcance, del alcance de mi comprensión.
Pero por fin hice las paces con esto. Me senté a ver mi país, que pase lo que pase siempre será el lugar donde nací y el que más me ha marcado. Será el país donde aprendí a hablar, a caminar, a rezar, a cocinar. Es el país donde me enamoré y donde nació mi esposo y toda mi familia… hasta mi perro. Tiene cosas tan hermosas que siento escalofríos de sólo pensar en ellas… también cosas terribles, como el crimen, como los valores tan pobres de los venezolanos, de los cuales el peor es el egoísmo (su mejor exponente es la viveza criolla- aunque como han visto en blogs anteriores, es también una ventaja competitiva nuestra). Pero para poder irme con paz espiritual necesité hacer algo más que eso. Pensando racionalmente, alejando esos recuerdos de los disgustos que he tenido en los últimos años, tuve que admitirlo: Aquí puedo ser muy feliz. Aquí sería muy feliz. Aquí siempre tendré futuro, tanto profesional como personal. Si las cosas fueran diferentes, mi camino aquí en Venezuela también estaría lleno de éxito y de buenos momentos.
Quise compartir esto con ustedes porque me imagino que para los que han emigrado han pasado algo así. Para los que piensan emigrar, se los dejo para que lo tengan en cuenta. Para quienes decidieron quedarse aquí y luchar por la democracia y el desarrollo económico del país, para que entiendan que esto de irse no es así tan fácil y que tenemos más cosas en común de lo que piensan…