domingo, 14 de octubre de 2007

Manteniendo a la raya el daño de las represas

Venezuela se jacta de ser uno de los países con mayor porcentaje de uso de energía hidrológica. En algunos casos, el gobierno ha usado este hecho como anuncio de una acción ambientalista.

Pero si bien las represas no generan gases invernaderos, crear una represa significa diezmar a un ecosistema. Nuestro país tiene varios proyectos de represas para el futuro, respondiendo al notable crecimiento del consumo de electricidad en Venezuela.

¿Cómo puedes ayudar?

Evita consumir tanta energía eléctrica. Mientras más gastes, más represas serán construidas, y en su defecto, complejos de generación que usen gasoil y otros combustibles fósiles, tan baratos en Venezuela.

Aquí, unos sencillos pasos para gastar menos luz:

  • Desconecta los cargadores de celulares y eletrodomésticos pequeños (tostadora, batidora, etc) cuando no los estés usando. Aunque no lo creas, consumen electricidad con sólo estar enchufados.
  • Conecta televisores, DVD y computadoras a protectores de corriente que puedas apagar cuando no los uses. Los aparatos que funcionan a control remoto en realidad no se apagan con el botón “off”; siguen en standby para activarse con el control remoto, gastando electricidad.
  • Apaga la computadora de tu oficina después de cada jornada.
  • Raciona el agua caliente
  • Cambiar los bombillos tradicionales por las lámparas compactas fluorescentes (CFL).
  • Utilizar un colgador en vez de la secadora de ropa. Si se seca la ropa al aire libre la mitad del año, se reduce en 320 kilos la emisión de dióxido de carbono al año.
  • Apaga la luz cuando no la estés usando.
  • Cambia a una cocina de gas.

Estos cambios son sencillos, prácticos y a la larga te ahorrarán dinero. Pero el ahorro de vida y especies salvajes será más importante todavía para el futuro. Considera el hecho de que muchos científicos creen que las curas para enfermedades como el cáncer y el SIDA podrían estar en nuestro Amazonas...

Los invito a ver otros blog ecológicos publicados anteriormente en mi página, para celebrar el día de acción del blog:

viernes, 12 de octubre de 2007

La Reforma huele mal...

Con este gobierno nada es una sorpresa. Una Constitución cada nueve o diez años es tan factible como lo fue con uno de los dictadores más férreos de nuestra historia, Juan Vicente Gómez.

Todo lo relacionado a esta reforma huele mal. Comenzando por el eclipse del concepto de propiedad privada (Artículo 115 de la reforma), hasta los sospechosos cambios en la educación de los niños (Artículo 112).

Recibí un mensaje en estos días y me parece muy interesantes, por lo que lo compartiré con ustedes:

"Diez razones para rechazar la reforma constitucional
Román J. Duque Corredor, Domingo, 7 de octubre de 2007

1. Porque se les quita a mis hijos el derecho de educarse para dedicarse a la actividad de su preferencia (Artículo 112 de la reforma).
2. Porque ya mi voto no contará en las decisiones y designación de las organizaciones de mi barrio, de mi gobernador y de mi Alcalde (Artículos 11, 16, 136, 156,Nos. 10 y 11; y 236, Nº 3, de la reforma)
3. Porque el respaldo de mi dinero dependerá solo del Presidente ( Artículos 236, Nº 12; y 321 de la reforma)
4. Porque quiero tener derecho a disponer de mis bienes y no tener solo un permiso de uso sobre mis bienes (Artículo 115 de la reforma)
5. Porque ni siquiera podré decidir sobre si se conserva o no mi Parroquia, mi Municipio o mi Estado (Artículo 11, 16, 18, 156, Nos. 10 y 11).
6. Porque ya no valdré como ciudadano sino como miembro de una Comuna (Artículo 136 y 184 de la reforma).
7. Porque ya no tengo el derecho a la libre iniciativa y a la libertad de trabajo (Artículo 87 y 112 de la reforma).
8. Porque con la reelección indefinida no podré votar para cambiar de gobierno ( Artículo 230)
9. Porque no se me deja votar sobre qué me conviene y no me conviene de la reforma.
10. Porque para poder trabajar y para que se reduzca la jornada laboral, se me quiere imponer una sola forma de pensar y un solo gobernante de por vida ( Artículos 90, y 16, 70, 112, 113, 158 , 168, 184, 230, 318 de la reforma constitucional que propugnan un Estado, una sociedad y una economía socialistas)."

Lo dejo para su reflexión.

*La semana que viene me uniré al día de acción del blog con un tema ambientalista.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Lolita

Pocas novelas han causado tanto escándalo como esta historia de un hombre de más de 40 que tiene un affair con su hijastra de 12. Pero a diferencia de otras novelas eróticas del siglo XX como “El amante de Lady Chatterly”, que causaron grandes críticas en su época, pero cuyo contenido es considerado bastante light en el el presente, “Lolita” causa tanto shock y rechazo al lector actual, como lo generó en los conservadores años 1950. No solamente es una historia de abuso sexual, sino escrita como el testimonio de un pedofílico, quien defiende sus acciones.
Pero a pesar de lo pesado que es el tema, esta novela es considerada una de las grandes del siglo XX, porque esta pasión del cuarentón Humbert Humbert por la pequeña Dolores puede ser interpretada a diferentes niveles.
Me gustaría echarle un vistazo a esta novela en dos niveles: primero, el obvio tema de la pedofilia; segundo, algunas de las interpretaciones que han hecho de esta novela un título de obligatoria lectura en la literatura estadounidense. Les advierto que para hacerlo, tendré que hablar de cómo termina la novela. La historia puede ser familiar para quienes hayan visto la película homónima de mediados de los 1950 dirigida por Stanley Kubrick (y co-escrita por el autor de “Lolita”, Vladimir Nabokov), o la versión más reciente de ésta protagonizada por Jeremy Irons y Melanie Griffith.

I.

“Lolita” es una “historia de amor” o mejor dicho, una historia de una pasión que consume toda la existencia de un profesor universitario francés llamado Humbert Humbert: el deseo que sólo le incitan las niñas de entre 9 y 12 años, en sus primeros años de la pubertad. Para el mundo exterior, frente al cual no ha dado señales de esta obsesión, él es un hombre respetable, con algunos romances con mujeres adultas, pero a las cuales nunca puede amar ni profundamente desear, porque siente asco por sus curvas. Detrás de esta mascareta está un hombre que desde púber se siente atraído por las pequeñas “ninfas” como las llama. Como muchos pedofílicos de la vida real, él interpreta las actitudes infantiles como intentos de seducción de las niñas, como cuando ellas juegan con un aro en la cintura, viviendo un estado de delirio continuo. Él vive en un estado de frustración sexual hasta que un día, mientras que está viendo una habitación para alquilar en un pequeño pueblo de Estados Unidos, se percata de que la viuda dueña de la casa tiene una hija de unos 11 años, llamada Dolores.
Lolita es un personaje bastante complejo, porque aunque está apenas comenzando la pubertad, es una coqueta perdida y usa este poder sobre Humbert, sin sospechar cómo podría resultar la cosa. A ella le gustan los hombres mayores y sabe cuándo ellos gustan de ella. Ella tiene una relación conflictiva y de rivalidad con su madre, y cuando Humbert se casa con la segunda, es evidente que él está tomando el lugar del padre del que Lolita carece. Estoy convencida de que el posterior affair con el dramaturgo Quincy es una complicación de esta carencia y producto del abuso de Humbert. Lolita, una niña que se siente sola y con la rebeldía y osadía típicas de la adolescencia, se vale de su sensualidad para lograr el afecto de Humbert y de otros. Al morir la madre de ella, Humbert la busca en su campamento de verano y sin decirle lo que ha sucedido, se la lleva a un hotel con la intención de drogarla y abusar de ella, pero se lleva la sorpresa de que ella es la que lo seduce a él, enseñándole un “juego” que compartió con un chico en el campamento. No es que ella sea la hija del domonio, ni una chica con una mente retorcida, sino que como tantas muchachas de 15 y 16 que recorren el San Ignacio con unos escotes que no se atreverían a usar las de 20, ella está comenzando a sentir su sexualidad y a usarla sin medidas para llamar la atención –y probablemente vengarse de su mamá, con la que tiene una relación bien conflictiva.
Pero como tantas adolescentes que se inician sexualmente a una edad muy temprana, ella no se imagina en el paquete que se está metiendo, y menos con quién lo está haciendo. Humbert sacia con ella una vida de deseos, llevándola de motel en motel y obligándola a mantener relaciones con él varias veces al día, amenazándola con abandonarla si ella no accede. Como ella no tiene más familia ni dinero, no le queda más remedio. Por toda esta viajadera por Estados Unidos, Lolita pierde un año escolar y Humbert le prohíbe hablar con más nadie, quitándole la oportunidad de tener una vida social.
Cuando leí esta novela, me recordé de un reportaje que leí en The New York Times sobre la pedofilia en Internet. El periodista se hizo pasar por uno de ellos en chats y foros, y una de las cosas que descubrió, es que ellos lo que más buscan es justificar sus acciones como un favor que le hacen a los niños, quienes desean tener una interacción sexual con los adultos, pero están obstaculizados por adultos quienes no entienden esta necesidad. Existen partidos en Europa a favor de los “derechos sexuales de los niños”. El periodista preguntaba lo que haríamos todos: ¿cómo es posible que ellos no se dieran cuenta de que los niños no quieren tener sexo a los 3, 7, 11 años y que lo que ellos hacen está mal?
Algo similar le sucede a Humbert. Sólo llega a percibir la infelicidad de Lolita años después, recluido por asesinar a un rival. Comienza a recordar la cara de ella cuando tenían relaciones. Ella estaba distante, tratando de no pensar en lo que pasaba y cuando él la buscaba de nuevo ella decía: “¡oh no, otra vez no!” Pero saciar sus deseos era más importante, y llegó al nivel de pensar –una vez que Lolita comenzó a tomar el “horrendo” cuerpo de una mujer a los 14– en utilizarla para engendrar otra Lolita en el futuro.

II.

Con este tema tan repulsivo, ¿por qué Lolita es considerada una de las novelas estadounidenses más importantes del siglo XX?
En principio porque la manera en que está escrita tiene una grandísima riqueza. Además de la historia “de amor” central, y la manera en que este personaje describe a su amor es rico e innovador, existe además un nivel de suspenso y misterio, gracias al personaje del dramaturgo Quincy. Los personajes principales, incluyendo la madre de Lolita, están tan bien dibujados y creíbles, que nos atrapan a esta historia incluso cuando la despreciamos.
Otro ingrediente irresistible es el contraste entre Humbert y Lolita como personajes. Él es un hombre culto y de profundas pasiones. Ella es una adolescente como muchas, de poca paciencia, pendiente de las banalidades y tan tonta como para tomar como cierta cualquier publicidad que se le pasara por delante.
Christaine Zschirnt, autora de “Libros: Todo lo que hay que leer”, llama a esta novela una “declaración de amor a la literatura” por las constantes citas a grandes autores de la modernidad como Edgar Allen Poe, Flaubert, Proust y Joyce. Más aún, declara que Lolita, es la Beatriz de Dante o la Laura de Petrarca, niñas mujeres que eran idealizadas por estos escritores del renacimiento.
Yo interpreto este romance de dos maneras. Por un lado, el amor de un hombre mayor y culto como Humbert por una joven banal pero cautivante como Lolita es la pasión del viejo continente por la cultura pop estadounidense que lograba un imperio como nunca antes en la década de los 1950.
Lolita también es una historia de amor como muchas, en las que el objeto de nuestra pasión nos roba todos los sentidos, nos lleva a cometer actos más allá de nuestros límites. La pasión de Humbert es tan fuerte que destruye todo por su paso y lo deja marcado para siempre. ¿Cuántos de nosotros podemos decir que no hemos vivido un amor así?

Ficha técnica
Título: “Lolita”
Autor: Vladimir Nabokov
Año: 1955
Género: Ficción/ romance
Idioma original: inglés

lunes, 17 de septiembre de 2007

Los 7 pecados capitales del turismo en Venezuela

La gran queja desde tiempos históricos sobre la economía venezolana, es su dependencia en un producto único de exportación, desde el cacao en la colonia, pasando por el café en la república y el oro negro en el último siglo. Los tres tienen en común una grandísima desventaja: en su momento cada uno ha sido dependiente del mercado externo y factores impredecibles, desde sequías hasta situaciones políticas adversas en el extranjero.
A pesar de los reiterados consejos de economistas, nuestro petróleo se ha usado para sembrar voluntades políticas y no para diversificar nuestra economía. Esto se vuelve más evidente en los momentos de precios petroleros más altos, como es el caso del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-9) y el actual Socialismo del Siglo XXI de Chávez.
Una de las joyas que no terminan de explotar totalmente nuestros líderes –ni los empresarios– ha sido el turismo. La naturaleza nos ha dado maravillas como el Salto Ángel y las espectaculares playas por toda nuestra costa, pero la triste realidad es que para el turista extranjero y el temporadista venezolano, viajar por el país es un verdadero calvario. Esto no se debe a situaciones enfrentadas por otros países como un clima adverso o una topografía difícil de transitar. Lamentablemente se deben a problemas puntuales que podrían ser atacados a corto, mediano y largo plazo por mejores inversiones y trabajo con las comunidades, en vez de estar regalando barriles de petróleo por toda Latinoamérica.
El turismo no es un lujo; es una industria generadora de una gran riqueza para el país, porque implica la generación de empleo y constante entrada de divisas. Incentiva el comercio y la artesanía, sectores que en otros países reciben incentivos tributarios para buscar que los viajeros estén más entusiasmados en ir de shopping. Convertir el turismo en prioridad implica mejorar la infraestructura y servicios de la zona, mejorando la calidad de vida de los habitantes, quienes muchas veces se ven obligados a aprender un segundo o tercer idioma. Pero además obliga al Estado, sector privado y ciudadanos de la zona a preservar el buen estado de la naturaleza, respetando su fauna y flora. Este tipo de atención lo he visto en Los Roques, pero muy poco en el resto del país. En la vía a oriente es común ver a personas de los pueblos vendiendo en las carreteras animales exóticos y en peligro de extinción como langostas, monos, culebras y perezas, a pesar de que la ley los protege. No he visto el primer guardia nacional o policía llamándoles la atención.
Pero quizás la mejor ventaja de enfatizar el turismo –al menos para nosotros los viajeros– es que en un lugar que vive del turismo, los pobladores se acostumbran a tratarnos con respeto, amabilidad y hospitalidad, como se ve en ciudades como Orlando o islas del Caribe como Aruba. En esta isla, los habitantes tienen cuidado incluso de manejar con total cortesía y frenan a varios metros de donde se asoma el peatón para cruzar la calle, un gesto sorprendente para una venezolana como yo, que está acostumbrada a torear carros, motos y hasta carritos de buhoneros para cruzar una avenida.
Una de las peores experiencias que he tenido ha sido durante un viaje reciente a Puerto La Cruz. Esto me motivó a hacer esta lista de algunos de los obstáculos o “espacios para crecer” en términos gerenciales. Los invito a añadir más pecados y experiencias personales.

  1. Inseguridad/crimen: para visitar sitios históricos (dígame el centro de Caracas), hay que ser de aquí y estar bien alerta. Nada de cadenas de oro, ni andar distraído admirando sitios históricos. Estamos en un país donde el egoísmo y la “viveza criolla” lleva a tanta inconsciencia que se trampea y se roba a los turistas, como sucedió en el tristísimo caso a inicios de este año en el que un grupo de hombres asaltaron a unos turistas suecos que se alojaban en una posada en la península Araya-Paria. No contentos con esto, violaron a todas las mujeres.
  2. Mala infraestructura: desde hoteles, hasta aceras, bulevares, miradores y embarcaderos, este mal hace difícil ofrecer un turismo 5 estrellas en el país. Pero definitivamente lo peor en esta categoría es el pésimo estado de las vías. En su programa de radio, Luis Chataing se burló de esto contando que durante un viaje a oriente pasó por docenas de huecos en las estrechas y oscuras carreteras hacia esa región. “Señores del Ministerio de Infraestructura: ¿qué premio me gané yo si de 3.000 huecos que hay en la carretera a Oriente, caí en sólo 1.000?” Sin comentarios.
  3. Servicios deficientes: Desde la interrupción del servicio eléctrico hasta el agua, y ni hablar de la falta de sanitarios limpios y en funcionamiento en las playas, esto es un verdadero reto a la vejiga, estómago y otros órganos humanos.
  4. Falta de información y señalización: Es increíble cómo algunas de las vías principales en el país no tienen avisos ni señalización adecuada. Más raro todavía es ver avisos en inglés o francés. Aquí no hay cultura de kioscos de información turística ni mapas, como los que existen en otros país, los cuales indican sitios turísticos, rutas de metro y bus, hospitales, etc. Aquí dependemos de empleados de gasolineras o de algún transeúnte que se digne a darle una dirección a uno. Internet tampoco resulta muy confiable, ya que pocas alcaldías y gobernaciones poseen un sitio. La información en Internet que uno consigue es hecha por particulares y generalmente ofrece información escueta de una posada o una zona pequeña del país.
  5. Ausencia de autoridades: los fiscales de tránsito y policías brilla por su ausencia. Es raro conseguir salvavidas en las playas, incluso cuando éstas están equipadas con una torre para ellos. La excepción son los “puentes” y otras temporadas altas como Semana Santa, etc., en los que hay un gran despliegue, pero el cual desvanece al día siguiente.
  6. Desarrollo sustentable 01: Estamos raspados en cuidado del ambiente, fallando en preservar las maravillas geológicas, animales y vegetales para el futuro. En Playa El Saco en Puerto La Cruz, vi con tristeza cómo las personas pescaban y lanzaban basura cerca de un arrecife con un gran potencial para viajes de snorkeling. Para mí, fue un tesoro donde a pocos metros de la playa se veían incluso peces loros y flauta. Para ellos, su jardín privado, al que podían pisotear sin importar si estuviese igual en el futuro. En los Roques tiende a haber más consciencia por el carácter netamente turístico del archipiélago, y la escasez de recursos como el agua potable. Sin embargo, siempre existen los abusadores. Un guía turístico nos contó que una reciente ministra revolucionaria del ambiente pidió langostas durante la temporada en que es prohibida su caza para incentivar su cría. Si ella es el ejemplo, no nos sorprende que algunas personas piden que se cacen a hembras preñadas por sus huevos, acabando con crías que llegarán a su madurez en 15 años.
  7. La mala educación: Caso patético. A excepción de Los Andes, el visitante recibe el peor de los tratos en la mayor parte del país, desde la ausencia de un “buenas tardes” hasta los monopolios de viajes en peñeros que hasta le gritan a uno. Mi peor experiencia de este tipo ha sido en Puerto La Cruz, donde ni las cajeras de automercado lo miraban a uno y fingían no oírle las preguntas. Ni siquiera los peatones respondían a las preguntas por una dirección.

Creo firmemente que este mal sí tiene una solución. Ésta requiere desviar los recursos que se está gastando en tanta politiquería para mejorar la infraestructura, servicios y el reto casi imposible para el Socialismo del Siglo XXI: ofrecer condiciones favorables para la inversión privada, incluyendo seguridad jurídica, respeto a la propiedad privada e incentivos tributarios. A los habitantes de las zonas más atractivas se les debe inculcar continuamente la cordialidad hacia los turistas, comenzando esta educación desde los primeros años del colegio.
Con estos pasos pasaremos de ser el secreto mejor guardado del Caribe a convertirnos en el rincón más codiciado de Suramérica.

viernes, 7 de septiembre de 2007

El ABC de Chávez para extranjeros

Durante un viaje reciente al Caribe, un estadounidense muy amable se me acercó al escucharme hablar español y me preguntó de dónde era. Al responder que era venezolana, se sentó a preguntarme sobre Chávez, un jefe de Estado, que según él había oído, era un hombre con interesantes reformas en Venezuela y con las bolas que los gringos quisieran tener para llamar a Bush “El Demonio”.
Después de pasar media hora explicándole la situación del país y cómo esos supuestos logros de la V República han sido impuestos en detrimento de las libertades y progreso económico del país, decidí tomar en mis propias manos el proyecto de crear un espacio en Internet donde pueda explicar quién es Chávez, de donde salió, y algunos de los temas más importantes dentro del “proceso”.
Partiendo de la confesión de que nunca he estado de acuerdo con las promesas de Chávez ni con su manera de gobernar, voy a tratar de escribir esta serie de la manera más documentada y equilibrada posible.
Estará escrita, por supuesto, en inglés, y los invito a revisarla en octubre y de enviarle el vínculo a todos sus amigos y familiares extranjeros o al ocasional extranjero desubicado.
Los invito a participar, usando el espacio de comentarios para agregar o sugerir informaciones o temas, de cualquier índole, bien sean a favor o en contra del Socialismo del Siglo XXI. Aquí en este blog SÍ HAY LIBERTAD DE EXPRESIÓN, y no se retiran concesiones ni se amenazan a las personas por expresar sus opiniones.
Hasta entonces, continuaré publicando sobre otros temas de literatura, actualidad y ambiente.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Pequeños pasos para un gran resultado: un planeta más sano

Cuidar el ambiente ha estado de moda por varias décadas en los países desarrollados. Las estrellas de cine ahora se casan en bodas “amigables al ambiente”, sirviendo la comida en platos comestibles y usando sólo alimentos disponibles en la zona para evitar el combustible que se gastaría para traer exquisiteces de otras ciudades.
En realidad, se puede hacer una gran diferencia con algunos pasos sencillos; coloco algunas versiones “tropicalizadas” abajo.
¿Por qué es tan importante? En la entrada del 25 de agosto “Una verdad ineludible: para Venezuela también”, resumí algunos de los hallazgos que presenta Al Gore en su documental “Una verdad incómoda”. EL CALENTAMIENTO GLOBAL YA NOS ESTÁ AFECTANDO. Si no, visiten anualmente al Pico Bolívar para que vean cómo va retrocediendo la nieve. Suban a la Colonia Tovar para que vean que sólo necesitarán una camiseta.
Los venezolanos tendemos a preocuparnos poco por el ambiente, pero nuestro estilo de vida nos convierte en grandes destructores del ambiente. El combustible barato, el mal estado del transporte público y el Venemóvil nos convierte en uno de los países con mayor cantidad de vehículos per cápita. Además somos grandes consumidores de productos de tocador, como cremas y perfumes.
Según un reportaje publicado en la edición del 11 de junio de la revista Newsweek, científicos estadounidenses han detectado sustancias en aguas residuales de ríos y mares cercanos a la costa que imitan a hormonas sexuales. Estas sustancias están en jabones antibacteriales y otros productos de tocador. En el nacimiento del río, donde el agua es todavía pura, la proporción de machos a hembras es 1 a 1, como debería ser. Al bajar a las aguas contaminadas por aguas residuales, la proporción cambia a 4 a 1. Incluso han conseguido a peces con características masculinas, pero que tienen pequeños ovarios… es decir, estamos creando a los peces que viven en la laguna a las afueras de la fábrica nuclear de Homero Simpson… Además, los hombres con problemas de fertilidad tienden a tener niveles altos de estas sustancias. En el artículo mencionan las sustancias “phthalates”, pero existen muchas más.
¿Qué podemos hacer? Aquí, algunos pasos sencillos.

  • Trata de consumir bienes locales. Mientras menos sean las distancias para el transporte, menos contribuimos al efecto invernadero.
  • No uses jabón antibacterial. El jabón regular tiene los mismos efectos sin sustancias que imitan hormonas.
  • No botes medicinas por la poseta.
  • Cuando manejes, trata de mantener una temperatura constante. Acelerar y frenar gastan más gasolina.
  • Desconecta los cargadores de celulares y eletrodomésticos pequeños (tostadora, batidora, etc) cuando no los estés usando. Aunque no lo creas, consumen electricidad con sólo estar enchufados.
  • Conecta televisores, DVD y computadoras a protectores de corriente que puedas apagar cuando no los uses. Los aparatos que funcionan a control remoto en realidad no se apagan con el botón “off”; siguen en standby para activarse con el control remoto, gastando electricidad.
  • Apaga la computadora de tu oficina después de cada jornada.
    Utiliza pilas recargables. A la larga ahorran dinero y no generan basura tóxica y no biodegradable.
  • Cierra la llave del agua mientras te laves los dientes o los platos. Se ahorran 5 litros de agua por minuto.
  • Recicla los aparatos electrónicos. Dell, Apple y HP tienen programas de reciclaje.
  • Lleva tus bolsas al supermercado. Esta costumbre lo han usado por décadas los holandeses, con carros que hacen más fácil cargar las compras desde la entra de tu casa hasta tu cocina después.
  • Toma baños cortos.
  • Recicla el vidrio, el papel y el aluminio. En Venezuela existen programas de reciclaje. Si no existen contenedores cerca de tu casa, toma la iniciativa y búscalos. Owens-Illinois recicla vidrio (0212-300.25.73). Repaveca (www.repaveca.com.ve) recicla papel y cartón en Caracas.

Los cambios propuestos por Climate Crisis.net (La página de “Una verdad incómoda” para evitar el calentamiento global; tomado de Wikipedia):

  • Cambiar los bombillos tradicionales por las lámparas compactas fluorescentes (CFL). Las CFL, consumen 60% menos electricidad que una bombilla tradicional, con lo que este simple cambio reducirá la emisión de 140 kilos de dióxido de carbono al año.
  • Fijar el termostato a dos grados menos en invierno y dos grados más en verano. Ajustando la calefacción y el aire acondicionado se podrían ahorrar unos 900 kilos de dióxido de carbono al año.
  • Usar menos agua caliente. Se puede usar menos agua caliente instalando una ducha-telefono de baja presion y lavando la ropa con agua fría o tibia.
  • Utilizar un colgador en vez de la secadora de ropa. Si se seca la ropa al aire libre la mitad del año, se reduce en 320 kilos la emisión de dióxido de carbono al año.
  • Comprar productos de papel reciclado. La fabricación de papel reciclado consume entre 70% y 90% menos energía y evita que continúe la deforestación mundial.
  • Comprar alimentos frescos. Producir comida congelada consume 10 veces más energía.
    Comprar alimentos orgánicos. Los cultivos orgánicos absorben y almacenan mucho más dióxido de carbono que los cultivos de las granjas "convencionales".
  • Evitar comprar productos que vengan en envases pesados. Si se reduce en un 10% la basura personal se puede ahorrar 540 kilos de dióxido de carbono al año.
  • Reciclar, se pueden ahorrar hasta 1000 kilos de residuos en un año reciclando la mitad de los residuos de una familia.
  • Elegir un automóvil de menor consumo. Al comprar un automóvil nuevo puede ahorrar 1.360 kilos de dióxido de carbono al año si este rinde dos kilómetros por litro de gasolina más que el otro. Es preferible que compre un automóvil híbrido o con biocombustible. Busca modelos de menor consumo de gasolina en www.autos.yahoo.com/gree_center/
  • Usar menos el carro. Prefiera caminar, andar en bicicleta, compartir el automóvil y usar el transporte público. Reduciendo el uso del automóvil en 15 kilómetros semanales evita emitir 230 kilos de dióxido de carbono al año.
  • Revisar semanalmente los cauchos. Inflarlos correctamente mejora la tasa de consumo de combustible en más del 3%. Cada litro de gasolina ahorrado evita la emisión de tres kilos de dióxido de carbono.
  • Plantar árboles. Una hectárea de árboles elimina, a lo largo de un año, la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro familias en ese mismo tiempo. Un solo árbol elimina una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida. La sombra de un arbol sobre una casa puede ahorrar hasta 30% en costos de refrigeración
  • Pedir a la compañía eléctrica que cambien a energía renovable (energía verde). Si dicen que no la disponen, preguntar por qué no disponen de ella y, en su caso, elegir otra compañía.

jueves, 30 de agosto de 2007

Socialismo del Siglo XXI o el “Yo no fui” como política de Estado

No me sorprendería que uno de los últimos “hits” de Pedro Fernández, el “Yo no fui” sea uno de los favoritos de Chávez, si no por ser de un cantante ranchero (el tipo de música que le cantó a México después de llamar a Fox un “cachorro del imperio”), entonces porque resume uno de los paradigmas del chavismo: “la culpa es de la vaca” o mejor dicho de las siguientes palabras: imperialismo, capitalismo, neoliberalismo salvaje, Bush, Condolencia, los escuálidos, la Cuarta República, etc.
Eso no es nuevo, pero está más y más extendido, a pesar de lo absurdo que resulta que un funcionario culpe a un gobierno anterior, luego de 8 años de gestión. Con el Socialismo del Siglo XXI, esto está llegando a un extremo grotesco.
Como parte de un reportaje que estoy haciendo freelance, entrevisté a un funcionario del Ministerio del Ambiente. No es la primera vez que uso al ministerio como fuente. Hace unos cuatro años hice varias entrevistas y de verdad que era el ministerio diferente. Mientras que muchos otros ya habían dejado de dar entrevistas a periodistas que no fueran de medios oficialistas, tuve acceso a varias voceras en el tema de conservación ambiental y reciclaje. Cero politiquerías, ideología ni evasiones. Hablaban claramente y con información detallada de sus proyectos, incluyendo colaboración con empresas privadas con programas de reciclaje, como la estadounidense Owens-Illinois.
Esta vez no esperaba nada diferente. Me imaginaba que por el presupuesto reducido y el interés general del ambiente, permanecería algo de imparcialidad. Me dieron la entrevista: eso es algo imposible en otros ministerios. Sin embargo, el contenido de la entrevista fue una marea de lenguaje ideológico que decía sólo una cosa: todo es culpa del capitalismo.
La entrevista era sobre el problema de la basura. El ministerio inició un plan, que en papel luce bastante razonable, con iniciativas muy acertadas como un sistema de recolección por separado para los desechos biológicos, que hasta hace unos meses se botaban junto a la basura común, generando posibles riesgos higiénicos. Es triste ver como dan un paso adelante y tres atrás. Esta iniciativa se pierde al lado de un lenguaje ideológico eterno.
Según el vocero, un funcionario de rango alto, el gran problema de la basura es la producción, “estamos acostumbrados a botar todo”. De acuerdo. En otros países desarrollados se separa la basura, dejando afuera vidrio, aluminio, papel, cartón, etc. porque son materiales reciclables. Pero según este funcionario el reciclaje es prácticamente un cuento chino. “Lo que se recicla en esos países es sólo un 10%. Además, esas empresas que reciclan, como Owens-Illinois, que por cierto son trasnacionales (¡qué insulto!), son unos vivos. Compran eso a precio muy barato y ni siquiera lo van a buscar”. Propuso que subieran los precios de este tipo de desecho suficiente para que algunas personas pudieran ganarse la vida reciclando… ah, y en la puerta de su casa. ¿Cuál es la solución que propone el Socialismo del Siglo XXI? Bueno, rechazar el consumismo. Mientras menos consumimos, menos botamos. Dígale usted eso, señor funcionario, a los miembros de los Consejos Comunales de los barrios que se la pasan con celulares de último modelo y lanzando botellas de cerveza a la calle. Ni hablar de la costumbre del venezolano de estar siempre a la moda, así sea comprando camisitas en los buhoneros de El Silencio a Bs.15.000.
Y por cierto, ¿esa costumbre de botar las cosas por la ventana del carro? Tampoco es culpa de ellos, sino de los “patrones capitalistas y consumistas de consumo”… ésta es una frase de él: “No es culpa nuestra, por ejemplo, que el señor venga en su carro, baje el vidrio, comience a destapar la caja de cigarrillos y comienza a botarlo”. Por lo menos están considerando campañas de conscientización, aunque nos calaremos la musiquita y el aviso de “Venezuela ahora es de todos”…
El reciclaje no es opción, sino comprar menos. Y lo primero que hay que hacer es deshacerse de las trasnacionales, porque la negociación y el trabajo conjunto no es para el Socialismo del Siglo XXI. Aquí se impone, se apropia y se pisotea la ley y la dignidad del ser humano para lograr lo que Chávez quiera.
La lógica troglodita era suficiente para que sintiera nauseas. En ese momento creo que me ofrecían un boleto para Afganistán y me iba del país.
Esta es la gente que está dirigiendo nuestro país, propagando el egoísmo y el no tomar responsabilidad por nuestras acciones como una política de estado. En vez de unirnos para trabajar en conjunto, se alimenta el resentimiento.
Basta ponerle como decoración al discurso algunas de las palabras favoritas del proceso: golpista (como Chávez en 1992, por ejemplo), fascista, oligarca, escuálido, imperialista, etc. Me recuerda un programa de humor en CNN sobre Bush. Al igual que Chávez, él tiene una docena de palabritas que repite en todo lo que dice. En el programa colocaban una imagen de él dando un discurso y otro y abajo las palabras como se iban intercambiando de lugar, pero eran esencialmente las mismas. El mismo juego de las fichitas lo hacen todos sus sucesores.
Hacer esta entrevista fue darme cuenta de lo profundo que ha ido el proceso, acabando con profesionales de décadas de experiencia y reemplazándolos por personas que manejan bien el juego de las fichitas, y que perpetúen la irresponsabilidad, el odio y el acto reflejo de culpar a los demás por nuestros problemas.

La definición de Socialismo del Siglo XXI es echarle la culpa a los demás de nuestros problemas y prometer un cambio, mientras más ambiguo mejor, con tal de marear al otro.

sábado, 25 de agosto de 2007

Una verdad ineludible… para Venezuela también

En 2007, siete años después de perder las elecciones presidenciales en Estados Unidos contra George W. Bush, Al Gore volvió a resaltar en la opinión pública al ganar un Oscar por su documental “An Inconvenient Truth” (Una verdad inconveniente o incómoda).
En él, Gore ilustra con datos científicos, imágenes y proyecciones a futuro, la gravedad del problema del calentamiento global –un tema que ha sido ignorado por décadas en los países del primer mundo y aún más en los países en desarrollo como Venezuela.
Recomiendo este filme, porque despierta la urgencia de un tema que se ha ido quedando en el olvido desde hace varios lustros. Para quienes no lo hayan visto, resumo en este párrafo las ideas centrales: El documental resume las experiencias que ha tenido Gore investigando sobre el efecto invernadero y dando charlas sobre el tema en todo el mundo. El efecto invernadero es un fenómeno mediante el que determinados gases componentes de una atmósfera planetaria retienen parte de la energía que el suelo rebota al ser calentado por el sol. En su estado natural, es la fórmula para mantener temperaturas cálidas y estables que permiten la vida en el planeta. Pero desde la revolución industrial, debido a los gases emitidos por carros, basura quemada, fábricas y otras actividades, el efecto se está viendo acentuado, aumentando vertiginosamente las temperaturas en el planeta y amenazando el futuro de la vida de miles de especies.
Lo más importante del documental es que nos enseña estudios que prueban que DESDE YA ESTAMOS SUFRIENDO LAS CONSECUENCIAS. En una secuencia, vemos evidencia fotográfica de cómo se están derritiendo kilómetros glaciares de Antártica y el Ártico, en cuestión de meses. Esto no sólo amenaza con aumentar el nivel de las aguas en todo el mundo (amenazando las numerosísimas ciudades ubicadas en las costas de todos los continentes), sino que además nos quitaría los dos espejos de hielo que ayudan a rebotar radiación solar hacia el espacio (lo que controla la temperatura del planeta). Más aún, al estudiar capas milenarias de hielo de los glaciares de Antártica, se consiguió información irrefutable de que en el último siglo hemos multiplicado la cantidad de dióxido de carbono en el aire como nunca antes (estudio de investigadores del Instituto de Física de la Universidad de Berna y el EPICA).


¿Qué pasa con Venezuela?


En Venezuela, un país donde el término “responsabilidad” es una jerga incomprensible y las leyes se rompen tan fácilmente como se colea un carro a 120 kph por el hombrillo, crear consciencia sobre el cuidado del ambiente parece imposible.
Simplemente recoger la basura o evitar botarla en lugares no adecuados parece demasiado pedirle a tantos ciudadanos perezosos que a la hora de pedir están hechos, pero que no levantan un dedo para colaborar con el prójimo –es más si pueden trampearlo, para conseguir beneficio propio, pisoteando los derechos y propiedad ajena, mejor.
Una gran cantidad de los incendios en los parques nacionales (uno de los más heridos por esto es El Ávila), ocurren por los desechos sólidos (dígase, basura), que las personas botan en las vías. El conductor que, encima de estar manejando borracho y arriesgando su vida, la de los pasajeros y las personas en los demás vehículos, agarra su botella de cerveza y la echa en la gramita de la Cota Mil, está lanzando un objeto de vidrio que funciona como una lupa en la grama seca, y tarde o temprano causará un incendio.
El reciclaje funciona de una forma muy limitada, aunque en algunas de las zonas privilegiadas, como el Municipio Baruta, se han colocado docenas de contenedores en zonas recurridas, como colegios, automercados e iglesias.
Pero el venezolano promedio no se interesa en eso. Lo triste es ver que ni siquiera los más educados y pudientes hacen esto rutinariamente. Estudiando en los últimos años en la UCAB, vi a una muchacha en los jardines de la universidad tomando jugo de un cartón, en un banco a cinco pasos de un pote de basura. Pero eso fue demasiado civilizado para ella. Terminó el cartón y lo echó en las matas. Me levanté, le reclamé y ni vergüenza demostró. Estamos hablando de una estudiante de una de las principales universidades del país, de una casa de estudio que da un semestre obligatorio de ética en todas las carreras y es pionero en el estudio de la pobreza y los valores que la perpetúan: entre ellos la “orientación hacia sí” (Mikel de Viana en “Pobreza: Un mal posible de superar”, Proyecto Pobreza, UCAB, 2001). En otras palabras, el cochino egoísmo que no nos deja progresar hacia una mejor sociedad. Queremos un Miami, pero me coleo aquí, agarro un poquito por allá, me como la luz del semáforo, etc.
Lo triste es que las autoridades de nuestro país, en vez de detener esto, lo incentivan. El Socialismo del Siglo XXI promete acabar con cualquier sentido de responsabilidad que queda en este país (todo es culpa del Capitalismo Salvaje, las trasnacionales, ni hablar de la regaladora de plata y el “pan para hoy hambre para mañana”).

*En una próxima entrega quiero compartir con ustedes una entrevista que hice a un funcionario del Ministerio del Ambiente, para que lloren un rato…
*También en una próxima entrega, publicaré una lista de medidas sencillas y económicas, que además de ahorrarles dinero y requerir un esfuerzo muy pequeño, van a contribuir a que el mundo de las generaciones que vienen sean mucho, mucho mejor.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Ernest Hemingway: Una vida de aventuras, una espiral de soledad

Lo que sigue son mis reflexiones sobre la novela “Adios a las Armas” de Ernest Hemingway, tomado de fragmentos de un correo a unos amigos. Lo divido en dos partes por la longitud: la primera, sobre el estilo de Hemingway, una gran inspiración para cualquier periodista; y la segunda sobre la tristeza de él en esta novela y cómo yo siento que es el primer capítulo de su carta de suicidio (que ocurrió 30 años después de escribirla y con la pistola que usó su papá para matarse, unos meses antes de la publicación de esta novela).


I.


Hace unos días me reuní con un amigo que me dijo que en los libros de Hemingway nunca sucede nada. Y tiene razón. Aunque el ambiente y situación en la que está inmersa la historia siempre es fascinante (guerra, un viaje de caza en Kenya, una feria española de toros), la realidad es que la historia es generalmente sencilla, con poco ambiente emocional.
Francamente, yo amo la lectura de Hemingway… será seco, machista, amante de la guerra y caza (cosas que yo detesto), pero leerlo es como escuchar música de relajación o Chopin. Es algo que me reconforta y me hace sentir en un lugar muy seguro y cálido, muy familiar.
Es impresionante como un autor que le declaró la guerra a los adjetivos sea tan descriptivo. Me gusta leer hasta los libros más lentos de él (como “Las Colinas Verdes de África”) porque con su descripción en palabras sencillas y claras, uno siente como si estuviera ahí viendo el momento que él cuenta. Cuando leí ese libro, hace unos años, estaba estudiando un semestre muy complicado y pasando por una situación desagradable en el lugar donde trabajaba. En las noches leía una o dos páginas, donde por supuesto no sucedía mucho (las personas llegaban de su hospedaje a la sabana, caminaban con escopetas, veían los animales, les disparaban y se regresaban; ahora repite eso unas 12 veces y tendrás el contenido del libro). Sin embargo, la descripción de los animales era tan vívida – y yo trataba tanto de ignorar el hecho de que esas pobres especies en extinción se morían en cada capítulo – que yo comenzaba a soñar que estaba en las sabanas de África viendo a un rinoceronte amamantando a su cría. Suena un poco loco, pero era muy relajante…
Lo mismo sentí al leer “Adios a las armas” (Farewell to Arms), una de las primeras publicaciones de Hemingway y una narración inspirada en sus propias experiencias como conductor de ambulancias en el ejército italiano durante la Primera Guerra Mundial. Sucede muy poco, pero siento que realmente estoy en las alas del hospital italiano, donde él estaba recuperándose de una herida de guerra. Como soldado al fin, las conversaciones con sus colegas tienen una gran carga de dobles sentidos. Sin embargo, Hemingway es muy parco con las palabras de atribución. A diferencia de los periodistas venezolanos que caen en lo absurdo cuando citan a alguien (“Fedecámaras colaborará con el gobierno”, el vocero exclamó… ¿por qué exclamó?), él sigue el estilo estadounidense: “said usually says it best” (“dijo” generalmente lo dice mejor). Por eso la picardía de un comentario de uno de los oficiales tiene más gracia todavía. No hay nadie que ponga la torta diciendo algo como “…, dijo el oficial con una risa de picardía”, sino que transcribe la frase claramente, para que uno mismo consiga la gracia.
Para mí este libro ha sido una experiencia de regresar a Hemingway, a un viejo amigo, que aunque seco y un poco pesimista, es familiar y reconfortante.


II.


Creo que es el libro que más me ha entristecido de él. En inglés usan mucho la palabra "Haunt" para eso. Decir espantar suena mucho a miedo, así que te puedo describir que el final triste del libro fue como entrar en una casa donde han ocurrido cosas muy tristes. Sentía el fantasma de la tristeza de Hemingway, no el temor de ver un fantasma-- no sé si me explico. Leer "Adios a las armas" fue como comenzar a leer una carta de suicidio treinta años antes del suicidio de él.
Al principio me parecía una lectura fresca, aunque se sentía una gran distancia de la realidad de la guerra. Él no estaba allí en cuerpo y alma, es evidente al leer un libro sobre la guerra donde realmente no hay casi nada de la guerra en sí. Siento que el amor por Catherine, aunque evidentemente sintió mucho por ella, fue casi una evasión para él, una manera de sentir algo por alguien, para huir de lo absurdo de la guerra. Él, como muchos de los soldados y oficiales que describe, están absolutamente desmotivados por la guerra. Pelean sin querer pelear, sin entender ni comulgar con la causa, simplemente con deseos de llegar a sus casas, comer y estar con mujeres.
Entonces conoce a esta mujer, quien además es insoportable, especialmente para una lectora femenina. Es tan insegura y tan gafa que no puedo creer que un premio nobel del siglo XX pudiese querer a alguien así. Pero bueno, supongo que si Arthur Miller pudo casarse con Marilyn Monroe todo es posible. Claro que Frederick no es tampoco el gran partido. Pero bueno, todo se vale en el amor en la guerra, considerando la escasez de parejas... Pero más allá de la elección de pareja, que no es incumbencia de nadie, siento ese deseo de escapar de Hemingway. Un romance siempre es la excusa perfecta para no caer en la realidad.
Sin embargo, a medida que avanza la novela se ve como Hemingway realmente se enamora de esta mujer. Hay una parte donde él admite que con ella sintió algo que no volvió a sentir por más nadie... y lo creo, porque tuvo 4 esposas en 60 años de vida. En la película algo banal que se hizo hace unos años con Sandra Bullock (supuestamente la historia contada por la enfermera), ella al final lo buscó después de rechazarlo, pero por su orgullo, él no quiso nada con ella. Recuerdo que mi papá veía la película conmigo y dijo: "¡Qué hombre tan tonto! Rechazar a esa mujer para después casarse 4 veces y ser infeliz!". Mi papá es un hombre muy práctico y con mucho sentido común, pero insisto que eso es algo que los genios (especialmente los artistas y literatos) no pueden darse el lujo de tener.
Pero más perturbador que el haber escogido estar infeliz románticamente, es su enfrentamiento con la muerte. Él escribe un fin para ese romance que nunca sucedió pero que es mucho peor que un amor truncado. "La muerte siempre gana"... Ellos, que trataron de huir de la guerra y la muerte al escaparse del frente, al final cayeron en sus garras inevitables. Y él es una persona tan triste y sola que no puede amar ni siquiera a su propio hijo.
Es un sentimiento terrible. Cuando uno tiene varios familiares enfermos, parece en verdad que uno está en medio de una telaraña y sin ningún poder para hacer nada. Todo el sentido de falso control que tenemos en nuestras vidas se nos cae. Eso lo he vivido y sé lo terrible que es. Pero lo de Hemingway va más allá. Después de terminar de leer el libro busqué una cronología de su vida y me di cuenta que unos meses antes de reescribir y publicar esta novela, el padre de Hemingway se suicidó. Hemingway le ´pidió a su hermano la pistola con la que se había matado y usó la misma arma para matarse unos 30 años después.
El dolor es algo que destroza la vida de una persona, y creo que para el momento en que escribió esta novela, siendo aún bastante joven, Hemingway estaba trazando el camino hacia una vida solitaria y llena de sufrimiento. Evidentemente amó después a otras mujeres, pero nunca sintió la misma intimidad con más nadie. Ya para el momento de escribir el libro tenía dos hijos y es casi increíble ver como en el libro el bebé es una cosa fastidiosa, irritante, que lo divide a él de su amante. Es triste pensar que ni la paternidad le dio felicidad. Quizás fue todo ficción, pero me cuesta creerlo. Ese niño distante y molesto es el símbolo de una serie de sentimientos confundidos, decepciones, traiciones, quizás el mismo luto por su padre.

viernes, 3 de agosto de 2007

Ser mujer y líder

Esta semana he estado participando en el programa “Mujer, liderazgo y comunicación”, organizado por Cedice Libertad y Voces Vitales, junto a más de una docena de periodistas de diferentes medios, empresas e instituciones privadas y públicas.
En esencia, este programa es una reflexión sobre el lugar de la mujer en la sociedad y el importantísimo rol de liderazgo que ejercemos desde los medios de comunicación.
Este es un tema que no tocamos suficiente en nuestro día a día, especialmente en Venezuela, donde las mujeres no sólo dedicamos una atención casi desproporcionadas a nuestro físico, sino que muchas parecen desvivirse para ser más buenotas, más atractivas y más agradables con el fin de complacer a los hombres.
Los años que viví fuera del país y haber compartido tanto con extranjeros me ha ayudado a tener una visión de los venezolanos privilegiada: los entiendo desde adentro porque ante todo soy venezolana, de nacimiento, padres y crianza; pero al mismo tiempo puedo ver con ojo crítico las particularidades de nuestra cultura.
Una de las primeras conclusiones que hago es que el venezolano, hombre y mujer, forma su ser y su vida alrededor de lo que piensan los demás, más que cualquier otra cultura que yo conozca. Claro, en esencia el ser humano es comunicación y todo lo que hacemos, compramos y expresamos es hecho en función del otro. Pero lo del venezolano llega al extremo. Y en el caso de la mujer, ni hablar.
La mujer venezolana no parece exigir ningún derecho de género, sintiéndose más bien orgullosísima de su fama de bella y encantadora. La idea del feminismo llega hasta unos chistecitos. No conozco a ninguna mujer de mi generación, quien en realidad busque cambiar las situaciones, más allá de las condiciones individuales. El machismo es motivo de quejas pero no de acción, a pesar de que existen herramientas legales para defender nuestros derechos. Esto lo aprendí sobre todo por una experiencia muy desagradable que viví hace unos cinco años.
En un medio en el que trabajé, el socio mayoritario y editor en jefe era un hombre estadounidense bastante joven, buenmozo y un poco arrogante. Él trajo a su novia –una ex miss– a trabajar en uno de los departamentos, pero eso no evitaba que pasara la mitad del tiempo coqueteando con todas las mujeres de la empresa. Pero sus halagos no eran nada placenteros, a pesar de venir de un hombre tan atractivo y tan buen partido. A varias empleadas –incluyéndome a mí– nos incomodaba sentir que este coqueteo venía de un jefe. Sé que muchas de las mujeres que lean este artículo han pasado por esta situación y probablemente se reirán de mí (“Esta mujer sí se enrolla”). Pero aunque parezca hasta entretenido para algunas, este juego es completamente asimétrico –para recordar una palabra de mi presidente meeesmo. La única que puede perder en el juego es uno, la subordinada y asalariada. Todo el poder está en sus manos. Y más degradante todavía, por más que tú le estés echando pichón y sacando tu postgrado, fajándote para sobresalir, él está diciéndote que eso le importa poco, porque al final tu eres un “culito” para él. Así de sencillo.
Este era el caso con el jefe en cuestión, de quien esto me parecía un caso agravado considerando que en su país podría ir a juicio por menos de lo que hacía con nosotros. Los piropos no eran solamente miraditas y halagos ligeros. A una chica le dijo “qué bellas piernas tienes” en un español machacado. A mí me dijo “casualmente” que estaba buscando una esposa. Mi mirada de escepticismo y una respuesta fría deseándole suerte en el asunto hicieron que se le “aguara la fiesta” y dejara un poco la cosa conmigo. Pero un día se pasó de la raya.
La empresa había mandado a hacer docenas de franelas para un programa de responsabilidad social y yo –que me encanta el material POP– le pedí que me regalara una. Frente a su novia y el Gerente General de la empresa me dijo “Sí, pero sólo si te lo ganas en un concurso de camisas mojadas”. Fue uno de los momentos más desagradables de mi vida profesional. La novia rodó los ojos (por cierto seguían juntos hace un año a pesar de la montadera de cachos constante), y el gerente general –un hombre honesto y respetuoso hasta el momento– al principio puso una cara de sorprendido, pero luego se decidió por jalar mecate y soltó una risa falsa. Mi reacción fue poner una cara de absoluto disgusto y por la cara de avergonzado que puso el editor en jefe, tiene que haber sido un gesto bien claro para él. Después de ese día no volvió a tratarme jamás de esa manera y poco después se aburrió de acosar sexualmente a sus empleadas y más bien usaba a las reporteras como anzuelo para captar entrevistas y hacer contactos con mujeres que él consideraba atractivas (pero no nos pagaba doble sueldo por asumir la tarea adicional de proxenetas),
Lo que más me indigna de esta situación fue la manera de actuar mía y de las demás mujeres. ¿Cómo es posible que un hombre, por rico y jefe, se atreva a estar haciendo comentarios sexuales a todas horas a sus empleadas? ¡Y nosotros no le dijimos nada! En ningún momento alguna se le paró y le dijo: “disculpe señor, pero esto me parece una falta de respeto y no me parece apropiado en un ambiente de oficina”. Las mujeres se dejaban tratar como objetos. Pero sobre todo yo, quien conozco bien el tema de acoso sexual y lo fácil que hubiese sido –no amenazar– sino establecer límites y poner en su lugar a este señor, jamás lo hice. No lo hice por temor y pena; no lo hice porque temía ser la única en levantar la voz, mientras las demás callaban y hasta sonreían; y quizás por eso de la falta de experiencia, porque viví una vida tan inocente que a excepción de un profesor chileno baboso jamás tuve una experiencia similar con un hombre jerárquicamente superior a mí.
Aquí las mujeres no hacen valer sus derechos ni en eso. No nos unimos en grupo y creamos un frente común para enfrentar problemas como esos. Peor todavía, muchas se ríen de este tipo de cosas (“¡Si a mí me han pasado peores cosas!) y ni siquiera lo consideran un verdadero problema.
Agradezco la experiencia de participar en este programa sobre mujer y liderazgo, no sólo por los aprendizajes recibidos, sino por simplemente crear un espacio para discutir este tema. El feminismo no es una posición radical, como aquellas mujeres que quemaban sus sostenes y se vestían como hombres pensando que así lograrían la igualdad. Este no es un tema de comeflores, ni algo radical. Es un derecho de igualdad que tenemos todas. Los hombres ganan más que nosotras y están en mejores posiciones de liderazgo. Con sólo mirar alrededor en nuestros lugares de trabajo lo vemos.
El lenguaje está lleno de términos machistas, pero sobre todo las costumbres del día a día –que transmitimos a nuestros hijos– están llenos de desigualdad, que afectarán nuestro ascenso profesional, familiar y social ahora y en el futuro. No es cuestión de dominar al hombre ni rechazarlo. Es incorporarlo a nuestra lucha, como madre, esposa o madre de sus hijos. Pero sobre todo, nosotras las jóvenes profesionales que estamos comenzando a formar nuestros hogares y accediendo a poderes de liderazgo inéditos, debemos exigir condiciones de vida que nos permitan lograr espacios tradicionalmente masculinos sin tener que sacrificar nuestros papeles de madre y esposa, como exigir guarderías dentro de nuestros lugares de trabajo.
Esa y otras metas pueden parecer lejanas, pero como dice el refrán chino: “El viaje de mil millas comienza con un solo paso”. Y el primer paso es levantar la voz y hacernos escuchar.

*Profundizaré más en este tema en una próxima entrada sobre el SIDA y la mujer venezolana.

viernes, 20 de julio de 2007

Las Amistades Peligrosas

Este nombre, que se ha convertido en un título popular para artículos y reportajes sobre los aliados “anti-imperialistas” de Chávez, es en realidad una novela de la que pocas personas parecen conocer su existencia.
Se trata de una obra escrita a finales del Siglo XVIII por Choderlos de Laclos, un militar frustrado y según dicen los estudiosos un esposo fiel, que revolucionó a su generación con esta historia llena de erotismo, seducción, intrigas y venganzas.
Cuando decidí leerla, me preparé psicológicamente para un texto que estaba segura que tendría un lenguaje recargado y arcaico. Además escogí la versión publicada por El Nacional en su colección de Gran Clásicos de la Literatura, la cual en su introducción asegura que usa la primera traducción de la novela, la cual data de principios de los 1800s. Pero sorprendentemente me ha parecido una lectura sencilla y amena, que por su historia y lenguaje es más íntima que algunas novelas del Siglo XIX y principios del Siglo XX.
Su historia se ha dado a conocer en dos películas de la década de los 1990: “Dangerous Liasons” (Amistades Peligrosas) y “Cruel Intentions”. La primera contó con las actuaciones de Glenn Close, John Malkovitch, Michelle Pfeifer, Uma Thurman y Keanu Reeves. Es la versión de época y bastante fiel a los hechos. La segunda es una versión moderna de la historia pero también sigue bastante bien las líneas generales del relato con Sarah Michelle Geller (Buffy, La Cazavampiros), Reece Witherspoon y su ex esposo Ryan Phillippe.
La historia que cuentan en general es la de las intrigas que uno puede ver en cualquier serie gringa o telenovela: una mujer poderosa que tiene numerosos afairs pero obliga a sus amantes a mantenerse callados para mantener su buena reputación (la Marquesa); un vizconde que se dedica la vida a seducir a todas las mujeres que le pasen al frente; una mujer muy virtuosa y enamorada de su marido que se ha convertido en la torre de marfil para el vizconde; una jovencita ingenua que usará la marquesa para vengarse de un amante que la ha dejado plantada; y un joven músico que se enamora de la jovencita ingenua y es igualito de soso que ella, y por lo tanto un peón de los planes de la marquesa y el vizconde.
Voy a dividir mi impresión en dos partes: la primera, sobre el juego de amor y amantes, donde más que querer y disfrutar de la pasión, el fin último era clavarle una daga en la espalda al otro y la segunda, sobre lo que más he disfrutado y recomiendo de este libro: las cartas.

Amor: cálculo y estrategia

En su época, esta intriga para seducir y destruir a alguna mujer, manipular a los hombres, jugar con todos, causó gran escándalo, aunque en realidad no hacía más que plasmar en papel una realidad social. Para las personas de clase alta y especialmente los nobles, tener amantes era algo bastante común, aunque la discreción era esencial para mantener los rumores al mínimo. Los roles estaban divididos claramente: el matrimonio era una figura para amasar fortunas y procrear, mientras que la pasión y el romance era el papel del amante. En la Francia del Siglo XVIII esto era verdad tanto para el hombre como para la mujer. La segunda era tan vigilada de joven por sus padres (y generalmente casada a una edad tan temprana) que no obtenía la libertad para tener amantes sino hasta después del matrimonio.
Es decir, cada cosa tenía su lugar, momento y persona, todo el contrario de lo que sucede ahora. Dado que en la mayoría de la cultura occidental la infidelidad es motivo de divorcio, para mantener su unión los esposos tienen que cumplir todos los roles anteriores y agregar unos cuantos. No es sorprendente que muchos matrimonios terminen en terapia cuando su supone que uno debe ser compañero, confidente, mejor amigo, madre o padre, enfermero o enfermera, excelente amante, etc.
Pero la cosa para estos personajes que describe Choderlos de Laclos tampoco es tan fácil. Este estilo de vida libertino, que nació con Luis XIV, había llegado al colmo de la complejidad y la malicia para esta generación (que años más tarde terminaría en la guillotina). El fin del hombre, más allá de seducir a las mujeres y disfrutar del placer sexual era destruirlas. El macho más macho era el que había destruido la reputación de más mujeres enamorándolas y comprometiéndolas. El de la mujer era disfrutar del placer sexual y del romance, con uno o varios hombres, pero sin perder su reputación. Es decir, era un juego parecido a esos del azar que tanto le gustaba a esta gente.
Mi conclusión es que esta gente no tenía oficio y si tuviesen las responsabilidades maritales de nuestra generación y ni hablar de las obligaciones con él o los trabajos, estudios universitarios o de postgrados, niños malcriados que no puedes dejar en cuidado de una nana porque no te da la quincena, etc., olvídate que no tendrían tiempo de mantener más de una relación amorosa a la vez. Claro, hay que recordar que los personajes de Laclos son nobles en su mayoría o la alta burguesía que tenía bien delegado su trabajo y de verdad pasaban su día sin hacer nada. Por eso se lo pasaban unos en casas de otros por temporadas completas. ¡Qué vida tan dura!

La intimidad de las cartas

Lo que más me ha impresionado de leer un libro del Siglo XVIII es ver lo íntimo y sencillo que es el lenguaje. He leído muchos libros del Siglo XIX, de los cuales la mayoría son Romanticistas. Los Romanticistas (“Cumbres Borrascosas”, “El Jorobado de Notredame”, “El conde de Montecristo”, etc) son historias de amor más allá de la muerte. Los amantes son personas con defectos, generalmente divididos por la muerte, pero el amor trasciende todo. Es decir, inspiraciones de las telenovelas de hoy. Muchas de ellas son narradas en primera persona para lograr más cercanía con el lector.
Pero para serles francos, en ninguno de éstos había sentido la intimidad que tiene “Las Amistades Peligrosas”. Una razón de esto es que son cartas. Uno siente la amistad cercana y hasta conspiración entre el vizconde y la marquesa que es mucho más real y cercano que cualquiera de las historias de amor imposible de los Romanticistas. Y a diferencia de ellos, estas historias no son tan fantásticas y lejanas, sino que parecen a las intrigas amorosas y chismes que uno escucha en cualquier peluquería. Su manera de referirse al enamoramiento y a la sensualidad es casi tan franco como el que uno escucha en cualquier programa de televisión. El sarcasmo y la burla es tan ácido como el de Jack y Karen en “Will and Grace”.
Yo creo que aunque casi todas las personas se enamoran en algún momento de su vida, son definitivamente muy pocos los que viven el amor como Catherine y Heathcliff en “Cumbres Borrascosas”. Yo amo a mi esposo profundamente, pero definitivamente no me veo vagando los lugares donde estuvimos juntos como un fantasma hasta la eternidad, sólo por estar con él. Ustedes me entienden. En cambio, cualquiera que haya sido o haya conocido a un adolescente de esos bien machistas conoce de sobra la labia que están dispuestos a usar para acostarse con una chica. Y saben más todavía que aún sin haberlo logrado se jactan de esto con cualquier persona que les pase al frente.
En conclusión, creo que este libro es recomendable para casi cualquier persona, dado que su lenguaje, estilo y temática son sencillos de comprender, pero a la vez la picardía, la malicia y las intrigas hacen que esta historia de amor y romance no sea cursi para nada.
Esta novela está incluida en el texto “Libros: Todo lo que hay que leer” de Christiane Zschirnt. Este libro está dividido por temas, y “Las Amistades Peligrosas” está incluida en la sección sobre el Amor en la literatura. Les recomiendo este texto y los comentarios sobre él que realmente están muy acertados.

viernes, 6 de julio de 2007

Regresando a 1984

No hablo del dólar barato ni la moda del punkete. Me refiero a la novela “1984” de George Orwell.
Mientras que la oposición venezolana se aferra a los mensajes de “La Fiesta del Chivo” me parece sorprendente que ignoran el contenido de esta historia futurista, escrita en 1948 por un hombre quien aún preocupado por los pobres y los colonizados de su nativa Inglaterra, miraba con grandísima preocupación el crecimiento del Estado Totalitario soviético.
Esta novela pinta un mundo dominado por tres mega estados totalitarios que se han apoderado de continentes enteros… es decir, el sueño de Chávez hecho realidad. El protagonista es un hombre entrando a su mediana edad quien vive en uno de estos mega-estados de tendencia izquierdista. Mucho de lo que él describió asusta, como los niños que traicionan a sus padres culpándolos de conspiradores o de la figura de un líder cuyas imágenes están en todos lados y parece estarlo mirando a uno desde cada esquina; su nombre es El Gran Hermano.
En un momento en que Venezuela se enfrenta a una sistemática violación de todas las libertades, y en particular la de la expresión, quiero detenerme en algunas ideas sobre el control de la comunicación y el pensamiento que ejercía el régimen de Big Brother.
Para comenzar, se había establecido a lo largo de varias décadas un idioma llamado Neolengua, donde por supuesto no existen palabras como derechos, libertades, etc., y pone en positivo los elementos negativos del régimen. El lavado de cerebro es diario y comienza desde el nacimiento, cuando el niño es separado de su madre y regresa años después a su casa, más como espía que como hijo. La mujer es criada a tener asco del sexo, una manera de erradicar el amor y la pasión entre la pareja, sentimientos que podrían generar disturbios en la sociedad, donde al grupo líder le es preferible que todo el mundo se odie.
El odio es uno de los elementos más importantes para perpetuar el régimen. Si todos se odian y desconfían los unos de los otros, no pueden haber conspiraciones. Si las parejas y las familias no se unen con un criterio común, son todas unas islas fáciles de manejar remotamente. Hay una sesión al día en la que se proyectan videos con la cara de los enemigos del régimen, para que la gente descargue el malestar y resentimiento que se les acumula con una vida llena de tanta soledad.
Chávez sabe aprovechar esto muy bien. El imperialismo está en todo. En Vea, las caricaturas enseñan al Tío Sam en todas partes, a veces sin tener el menor toque de humor y astucia. Lo importante es odiarlo. Chávez ha enseñado a sus seguidores a odiarnos y les aseguro está feliz de la rivalidad entre su propia gente para mantener el control.
Por otro lado, existen unos ministerios con unos nombres tan populistas como el Ministerio del Amor (encargado de los asuntos internos, y lugar donde se torturan a los disidentes) y el Ministerio de la Verdad (donde todos los días se queman los periódicos del día para que más adelante no haya registro hemerográfico con lo cual puedan comparar la situación en declive de la economía y la sociedad).
Para Chávez esto no es muy fácil, debido a la globalización de las comunicaciones y los registros digitales. Tristemente creo que a veces ni lo necesita. Me di cuenta de esto viendo una promoción en Globovisión hace unas semanas, en las que sale Chávez diciendo que está orgulloso de ser golpista y que “aquí estamos los golpistas”, frase recibida con júbilo por sus seguidores en una concentración. Pensar que sólo pasarían dos años y medio para que se convirtiera en un insulto apto sólo para la oposición.
Big Brother sabe, al igual que Chávez, que para mantener a la gente ignorante e ideologizada, debe controlar la educación pero también el entretenimiento. Leer, por supuesto, está prohibido. La música la genera el Ministerio de la Verdad con letras que no tienen sentido, para que no surjan letras de protesta, amor o amistad. Imagínense un “Chacarrón” perpetuo. La televisión es una pantalla en la que se ve sólo la información que desea el partido, como un militar que despierta a las personas a la hora obligada para todos y les indica cómo hacer ejercicios. El propio canal ocho. Pero lo más escalofriante es que esa es el famoso “aparato de DirecTV” por donde a uno lo espían. Los hay en todos lados y sirven para vigilarte pasiva y activamente…
Lamento que este libro sea tan poco conocido para nuestra cultura, pero se lo recomiendo profundamente a los arduos admiradores de “La fiesta del chivo” y a todos los que se atrevan a ver de cerca las herramientas de hegemonía comunicacional inspiradas en el régimen de Stalin y cada vez más usadas por hombres tan hábiles en el campo como Hugo Chávez Frías.

miércoles, 4 de julio de 2007

Testimonio de una joven periodista

El pasado 27 de junio marcó para mí el séptimo año de ejercicio profesional como Comunicadora Social en el país. He trabajado en diarios, revistas, radio, televisión y en una agencia de relaciones públicas. Agradezco esta oportunidad única de ejercer esta carrera, y especialmente de haber podido ser periodista durante años tan cruciales para nuestra historia reciente.
Quisiera exponer algunas de mis impresiones sobre el periodismo venezolano, en un momento de amenaza a la libertad de expresión, dirigido especialmente a quienes no conocen de cerca a esta industria.
Cuando uno comienza a ejercer el periodismo todo es ilusión. Tú trabajas por la sociedad, por la verdad, por el derecho a las personas a conocer lo que sucede. Es una de esas carreras que se estudia únicamente por vocación, porque son muy pocos los que se vuelven ricos con esto. Uno de los últimos Editores en Jefe de The Daily Journal, Nigel Cumberbatch, tenía sobre su umbral una caricatura llamada “Shoe”, que se trata de un periodista flojo y su jefe, un editor amargado. El periodista le pide a su editor un aumento. Él le responde con una pregunta:
“¿Acaso olvidaste la promesa sagrada que hiciste cuando decidiste estudiar periodismo?”
“¿Cuál?”
“El voto de pobreza”.
El periodista promedio se redondea la quincena haciendo colaboraciones en otros periódicos, o cubriendo una fuente para diferentes medios.
El dinero no es el único obstáculo para conseguir la verdad. Por un lado, está el dilema centenario: ¿La verdad existe? ¿Hay muchas verdades o una sola? ¿El periodista puede ser objetivo si un sujeto con opiniones, vivencias, etc.?
Yo opino que no existe la objetividad, sino más bien la imparcialidad. El periodista está en la obligación de presentar las opiniones diferentes en torno a un hecho y más hoy con esta situación política que nos divide en dos frentes aparentemente irreconciliables. Al presentar con la mayor sinceridad posible las diferentes aristas del acontecimiento, el lector tendrá las herramientas para tomar su propia decisión.
Esto es verdad para los estilos noticiosos, aunque los reportajes, editoriales y artículos opinión, aunque enriquecidos con informaciones, tienen un fin persuasivo. Algunos reportajes pueden ser más concretos que otros, pero por su nivel de profundidad y estudio, y la manera que el periodista ordene la información y contraponga los puntos, tienden a dejar una opinión muy clara sobre el hecho.
Otro obstáculo con el que se lucha toda la vida es el de la fuente. La comunicación es poder y el entrevistado trata de manipularlo para que se transmita alguna percepción de él. Hay otras cosas que quiere esconder. Esto es normal en cualquier lugar del mundo, pero en gobiernos como el de Venezuela, puede ser realmente frustrante. Es increíble como los ministros ya casi no van a entrevistas en medios no oficialistas. Para saber la agenda del presidente hay que consultar a un babalao. Como corresponsal llamaba a Prensa de Miraflores a preguntar por él y no me sabían de decir dónde estaba, si permanecía en Caracas o había viajado. Lo más triste de todo es que estoy convencida de que ellas me decían la verdad. Prensa de Miraflores no tiene la menor idea dónde anda Chávez o qué hace durante la mayor parte del tiempo.
Tuve un jefe estadounidense en ese tiempo, recién llegado al país que no entendía eso para nada. No concebía cómo PDVSA no respondía a acusaciones de sindicatos marabinos o a señalamientos de problemas en sus equipos y procesos de producción. Nos ponía a llamar eternamente a PDVSA sólo para que nos dijeran lo mismo. No hay declaraciones. Y punto. “¡Pero llámalos, diles que está en su interés declarar!” me decía a mí e incluso a otros periodistas con años trabajando la fuente. Nos mirábamos todos a las caras y le explicábamos de nuevo que a ellos no les importaba eso. Este gobierno no tiene ningún sentido de lo que es racional. Se contradice todos los días, basa sus proyectos en ideas absurdas y mal concebidas, pero imagínate lo irracional que serán los venezolanos que lo siguen eligiendo.
Pero a pesar de esto, de los intereses de las empresas donde trabajamos, patrocinadas por empresas de las que por supuesto no podemos expresar mayores críticas, la profesión de la Comunicación es como ninguna. No seré rica, pero no cambiaría la decisión que tomé por nada del mundo. A veces extraño la segunda presidencia de Caldera y sus cadenas de 25 minutos una vez al año, pero en seguida digo qué maravilloso ser parte de esto.
Qué rico es pararte y luchar por tus derechos. Qué maravilloso es sentarte y debatir sobre el papel del comunicador, y que personas que nunca se preocuparon por un tema tan abstracto hace diez años estén marchando en la calle por la Libertad de Expresión.
No es fácil cuando te enfrentas a los adoctrinados que repiten cual pericos lo mismo del golpismo, de que ahora la televisión venezolana es de todos y que en vez de una televisión capitalista tienen una televisora de servicio social, que por cierto no le llega a los tobillos a RCTV en programación nacional.
Pero esto es lo que nos tocó y es la oportunidad para buscar de nuevo ese fin que nos iluminaba cuando éramos estudiantes llenos de ilusión: buscar la verdad, expresarla y nunca callar.

martes, 26 de junio de 2007

SIDA: Hay que decir la verdad (Sugerencia para los Cursos Prematrimoniales)

Si hay algo que me ha asombrado a medida que voy madurando, es lo difícil que es hablar de sexo. El sexo está entredicho en todos los niveles de nuestra cultura, de una manera u otra. Está en la publicidad de manera más evidente y en nuestro comportamiento de una manera más discreta. Nos vestimos para ser atractivos sexualmente, y si somos venezolanos ni te quiero contar cómo nos preocupamos por nuestra apariencia.
Sin embargo, hablar francamente es sumamente difícil, incluso para el latino que siempre sabe expresar las cosas de una manera tan agradable y sutil. Lamento ver como el tema es tabú a estas alturas incluso entre la madre que vive en concubinato con su tercera pareja y su hija que sale sin sostén a la calle, o entre el padre que ha tenido numerosas parejas sexuales y su hijo adolescente que se inicia en la sexualidad. El sexo es chiste, piropo, tema de chisme, pero pocas veces un poner sobre la mesa las verdades… incluso para nuestra propia protección.
Hace unos meses, mi esposo y yo hicimos nuestro Curso Prematrimonial, un prerrequisito indispensable para el matrimonio católico. Las parejas que lo dictan nos dieron mensajes muy importantes sobre la tolerancia, el respeto y la aceptación del otro que creo que deben ser muy valiosos para nosotros y las demás parejas ahí –especialmente por las más jóvenes que parecen estar más pendientes del diseñador del vestido que lo que significará dedicar tu vida a otra persona y compartir un proyecto de vida.
Sin embargo, no podía creer las mentiras y estrategias de manipulación que usaron para hacer culpables a las parejas que usaban anticonceptivos mecánicos y químicos –prohibidos por la Iglesia Católica.
Soy Católica y amo mi religión. Sin embargo, hay puntos en los que no estoy en absoluto de acuerdo con la estructura jerárquica y de pensamiento que han construido los hombres. Algo con lo que yo y la mayoría de las personas que conozco estamos en desacuerdo es en el tema de la planificación familiar.
No creo que sea mejor cristiana por tener 7, 8 ó 12 hijos, criándolos como pueda, sin una buena educación básica, universitaria, actividades extracurriculares, etc. Pero respeto a quienes crean que sí.
Lo que me parece injusto es que en una reunión donde se invoque a Dios, se mienta y manipule a jóvenes que parecen estar tristemente desinformados, aunque pertenezcan al 20% más privilegiado de la población.
“Yo les voy a decir algo, algo que los doctores no les dicen a ustedes, muchachas”, decía la señora que habló de sexualidad y planificación familiar. “¿Ustedes saben que las mujeres que toman la pastilla anticonceptiva son menopáusicas? Porque ¿qué es la menopausia? Es cuando ya no ovulas, y con la pastilla no están ovulando. ¿Ustedes quieren ser unas premenopáusicas?” Esta amenaza estuvo seguida de señalamientos atemorizantes como el decirnos que después tendríamos cáncer y no podríamos tener hijos.
Por la información médica que he visto nada de esto parece estar comprobado. Hay estudios que indican que la pastilla causa cáncer, pero otros que han determinado que las pastillas –que cada día vienen con menos hormonas– no causan cáncer como lo hace el sistema de reemplazo hormonal para las mujeres menopáusicas.
Peor fue un comentario más adelante en la charla, cuando ella nos dijo que el condón no protege contra el VIH/SIDA ni el embarazo. Salió un muchacho SUPER desinformado –algo que no le perdono a nadie sexualmente activo y más un muchacho que va a casarse y asumir una vida sexual activa por el resto de su vida– diciendo: “¡Ah, yo escuché eso! Los poros son muy grandes y dejan pasar el virus y el espermatozoide”.
¡MUCHACHO TONTO! ¡NOOOOOOO! Si hubieses prestado más atención, hubieses comprendido que el artículo hablaba de los condones hechos con tejido animal, como el de piel de oveja. El espermatozoide es más grande que el virus y no pasa por él –por algo ha sido tan popular por siglos– pero el virus sí pasa por los poros. El preservativo de látex, en cambio, tiene poros mucho más pequeños y después de la abstinencia es la mejor manera de cuidarte del SIDA y la Hepatitis C. Ahora, es sumamente importante colocarlo bien y durante toda la relación, incluso la oral y anal, preferiblemente cambiándola después de cada penetración. Para más información visita www.salvasida.com.
Respeto la decisión de estas parejas de defender la vida y su creencia de que al usar los métodos naturales, planifican su familia sin bloquear por completo la voluntad del Señor. Sin embargo, he conocido suficientes embarazos de mujeres usando la pastilla, los “aparatos” o DIU, y hasta trompas ligadas o cortadas para saber que Dios hace su voluntad así uses el método que uses.
Pero también creo que es justo pedir franqueza en estas charlas, considerando la desinformación de los jóvenes como éstos con los que yo compartí esos dos días, que con 26 o 27 años todavía creían estas informaciones. Creo que el tono debería ser: esto es lo que yo creo; esto es lo que la Iglesia permite, y ustedes averigüen el resto porque nosotros no estamos de acuerdo con discutirlo.
Así es más creíble cuando se acercan a uno y le dicen que el método de Billings es 100% efectivo y ellos lo han comprobado –acompañados de sus cinco hijos y comentando las dos pérdidas que han tenido.

viernes, 22 de junio de 2007

A la fuga…

Detrás del “pelero” que dejaron Carlos Ortega y los demás asilados políticos viene una segunda huida: la de la juventud profesional venezolana, aterrorizada por las políticas totalitarias que anuncia el gobierno.
Como una profesional joven, veo con preocupación pero con bastante comprensión esta actitud de mis congéneres. Hace unos meses sucedió algo que me sorprendió. Una compañera fue a una entrevista de trabajo en una importante empresa venezolana. Una de las primeras cosas que le preguntaron fue si tenía intenciones de irse del país. Las últimas dos personas que habían tenido –quienes además no le dudaron mucho a pesar de ser una empresa con tremendos sueldos y beneficios– se habían ido a los meses para el exterior.
Es increíble como ahora se abren puestos de trabajo por la fuga de cerebros. Puede parecer una tremenda oportunidad para quienes quedamos, pero en realidad somos nosotros los que más sufriremos a futuro, a causa de un sector empresarial que cada vez tiene un universo menor para escoger sus candidatos. Por más que nos frustre, la competitividad en el campo laboral nos impulsa a mejorar nuestras habilidades, estudiar más, buscar maneras de diferenciarnos.
Sin embargo, admito que es bastante comprensible la ida de estos muchachos. Hemos pasado por tantas cosas en estos nueve años, que es inevitable sentirse impotente para cambiar la situación del país. Hemos pasado por huelgas, marchas, denuncias en los medios y en los tribunales internacionales y la verdad es que no hemos logrado mucho. Estoy segura de que tarde o temprano, este péndulo de poder que se ha movido hacia un solo lugar se devolverá. Lo que yo quisiera, en todo caso es el equilibrio, y no el aniquilamiento del enemigo como piensan los chavistas –o por lo menos los chavistas en el poder.
No niego que lo he pensado. Irme de aquí, dejar atrás al loco y a su combo, a este odio hacia el que piensa diferente, al acoso del gobierno y sus agencias: el Seniat, Cadivi, la Lista Tascón…
Pero creo que siempre lo descarté hasta el momento en el que comenzaron las expropiaciones en el campo. Le han quitado las propiedades a las personas, y ya no es sólo a los ganaderos adinerados sino también proyectos en construcción como los de Terrazas del Ávila, que dejaron a muchos compradores de clase media sin ningún reintegro de su inversión.
Si ya la situación económica, la inseguridad y la deficiencia de los servicios básicos hacía a muchos pensar en irse, el régimen de Chávez nos ha convertido en la nueva nacionalidad suramericana en emigrar masivamente.
Cuando estoy aquí, cerca de mi familia y veo el potencial que tiene este país por sus recursos y situación geográfica, no puedo imaginarme la locura de salir de aquí. Pero sólo con escuchar los proyectos de Ley Inmobiliaria y la nueva Constitución cambio de opinión. Son espeluznantes. Y como Comunicadora Social, ver que se eclipsa un canal televisivo porque a Chávez le dio la gana es la gota que derramar el vaso.
Los jóvenes venezolanos estamos frente a una gran diatriba. ¿Qué camino escoger? Personalmente, mi éxito profesional me mantiene aquí, pero si continúa la represión no sé si responderé lo mismo el día de mañana.
Quisiera tener la energía e ilusión de los universitarios en las marchas, un sentido de heroísmo y fuerza que les hace sentir que seguramente triunfarán. La verdad es que nunca he sentido eso durante los 9 años de pesadilla que vivimos, pero por lo menos sentía más esperanza durante la marcha.
No digo que esto dure para siempre… simplemente sé que faltan años para que la oposición madure y el chavismo se caiga por su propio peso. Espero que entonces logremos reponer toda la inteligencia, fuerza y habilidades de la fuerza laboral que hemos perdido.

jueves, 21 de junio de 2007

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde...

…Este es una de las frases que está usando Globovisión en su campaña por la libertad de expresión.
No podría estar más de acuerdo con su uso. Incluso añadiría una que me parece es más acertada de Truman Capote: “Es imposible que un hombre que goza de libertad imagine lo que representa estar privado de ella."
¿Tú te lo imaginas?
La verdad es que el venezolano tiene el defecto de que ha aprendido a tomar muchísimas cosas por sentado, porque ha tenido que luchar por poco, comparado a otras culturas.
En los países de clima templado, la primavera, verano y otoño son de intenso trabajo, ya que se cultivan y se cosechan los frutos que se consumirán en invierno. Hoy en día existen más invernaderos y tecnología para mantener la producción de alimentos durante el invierno, pero sigue siendo muy costoso y hay frutas que sencillamente no se consiguen fuera de temporada.
Nosotros, en cambio, viviendo en un clima tan benigno y una naturaleza tan fecunda, podríamos fácilmente estirar un brazo y recoger una fruta durante cualquier mes del año.
Algo similar sucede con la libertad. El venezolano no ha luchado por su libertad desde 1830. Somos libres de salir a la calle a cualquier hora, hablar mal de la persona que nos dé la gana, un sistema de registro civil es tan periclitado y poco centralizado que no es raro escuchar de un hombre con varios matrimonios en distintas partes del país.
Por eso no es de extrañar que el discurso sobre la libertad de expresión llegue principalmente a la clase media. Libertad de expresión es comprendido (si es que lo comprenden) por la masa seguidora de Chávez como la licencia para que los dueños de medios ricos (y por ende malos), imperialistas y golpistas (es decir, como Chávez en 1992), hagan lo que les de la gana. Y en eso hacen cosas tan terribles como el Miss Venezuela—imagínate, ningún reflejo de las “mujeres chiquitas”, “los gorditos” y las greñúas con poco busto, como señalaron las estudiantes chavistas en el show de la Asamblea la semana pasada. Qué cosas que eso es lo que le gusta a la gente… Es triste y lamentable, pero así es.
Yo genuinamente no creo que esta gente se imagine lo que en realidad signifique quedarse sin libertad de expresión. Quizás al principio se alegrarían de escuchar puras noticias buenas del gobierno. Pero tarde o temprano tendrían que ver que eso como que no es verdad. ¿Cómo le explicas a una persona que no podrá decir lo que piensa porque podrían haber espías del gobierno escuchándolo? ¿Cómo recalcarles que este gobierno es tan absurdo y tan lleno de locos que hasta el beisbol es considerado alienante? ¿Cómo le explicas lo que es alienante?
Es muy lamentable, pero creo que estos venezolanos ni-ni, drogados por el opio del pueblo (la cerveza del viernes y la novela) tendrán que vivir esto más de cerca para poder reaccionar. Sería una lástima que el día que llegue eso y ellos quieran levantar su voz de reclamo, ésta sea silenciada por un monstruo casi omnipresente que los calle uno por uno.

martes, 19 de junio de 2007

Lo que me enseñó RCTV

Como algunos de ustedes sabrán, fui empleada de RCTV por más de un año.

Quizás no es mucho tiempo en una empresa, pero tuve el privilegio de estar en un área que me permitió conocer muchísimo a la empresa, sus directivos y empleados, sus sentimientos y las cosas que los motivan y desmotivan. A su saber, estuve en Comunicaciones Internas.

Yo creo firmemente que no existe vivencia de la que uno no se lleva algo. RCTV me dio muchisimo, tanto en experiencias positivas y alentadoras para mi carrera como experiencias menos agradables de las que aprendí mucho. Soy franca. RCTV, como cualquier lugar de trabajo tiene sus cosas buenas y malas. Hay gente increíblemente amable y talentosa, pero también los flojos y los propios empleados de ministerio que cumplen horario. Eso sí, algo me sorprendió. La automotivación es increíble y sólo explicable por ser un medio televisivo y con gran parte de entretenimiento. Claro, existen los que se la pasan metidos en bumeran y cvfuturo, pero también exste un número sorprendete de personas subpagadas y quienes, aunque cuentan con beneficios que debo admitir son bastante buenas comparadas con las demás empresas privadas, viven, digamos, por amor al arte.

Y aunque yo nunca he "comido" de eso de artistas, ser parte de la magia de la TV es único. Y pueden reírse todo lo que puedan. Quizás las novelas de RCTV no daban pie con bola al final, pero simplemente verlo ahí, estar en el piso (el estudio de grabación) viendo el gentío detrás de cámaras en una escena donde sólo aparecían dos personajes es increíble. No se pueden imaginar cómo loa gente de verdad disfruta eso. Les estoy hablando de grabaciones que arrancan a las 7 y a veces pueden hasta ser nocturnas. Dime la vez que el equipo de "Por todo lo Alto" me invitó a la cabina de director con Otto (quien, a pesar de que la Chepa lo acuse de ogro es uno de los personajes más dulces y simpáticos que he visto). Desde la cabina donde él ve las imágenes de las 3 cámaras de la novela, él llamaba al coordinador. Fue muy cool ver las tomas.

Son estas experiencias y no Luciano de Alessandro y los demás galancitos, que hicieron que para mí la televisión fuera algo inolvidable y definitivamente una industria a la que gustaría volver --- más que a la prensa incluso, aunque le he dedicado más de la mitad de mi vida profesional...

Ver a RCTV apagarse no fue triste para mí, fue algo desolador. Ver llorar a las personas que conocía fue muy triste, pero ese sentimiento fue ahogado por un temor mucho más grande. No sólo estamos perdiendo una empresa que ha puesto a Venezuela en el libro Guiness por sus programas o por las novelas que hasta se doblan al chino... estamos cruzando un umbral a algo que ni nos imaginamos.

"Candelita que se prenda, candelita que se apague", dijo Chávez. De continuar este régimen, les aseguro que así será. Cada voz que se levante será silenciada, no sólo por el gobierno sino incluso por sus seguidores. Me recordó al libro 1984 de George Orwell. Cómo le encantaría a Chávez tener un "MInisterio de la Verdad". ¿Suena como el verborreo de él no? Les cuento que el fulano ministerio se encargaba de nada más y nada menos destruir todos los días las noticias de esa jornada para que en un futuro, no hubiesen evidencias para probar el terrible empobrecimiento y la destrucción de la sociedad. Salía una noticia titulada: "La producción de arroz ha aumentado de 100.000 a 120.000 toneladas desde el año pasado". Dos meses más tarde, o incluso al día siguiente, cuando nadie podía comprobar la noticia, salía otra: "Subió la producción de arroz de 80.000 toneladas a 100.000". ¿Quién podía comprobar la verdad sin hemerotecas?

En la realidad venezolana esto es a la vez posible e imposible. Es imposible en el sentido de que con la globalización no se puede destruir tan fácilmente la información. Pero lo triste y pateeeeeetiiiiiicoooooo es que una gran parte de la población, ésa que sólo vive para la cervecita el viernes de quincena y por el "rákata", etc. tienen un "Ministerio de la Verdad" en sus cabezas. Cero memoria histórica, y si la tienen, está ligada a su satisfacción personal...

Me siento orgullosa de ver cómo las generaciones de nuevos periodistas se lanzan a la calle a defender algo en lo que creen. Pero lamentablente lograr un cambio en nuestra sociedad no será fácil, por este segmento de la población, orientado 100% a lo afectivo y en nada a lo racional.

Irónicamente, si algo aprendí de RCTV, es que su estrategia de mercadeo está basado 100% en lo afectivo. Y según la psicología, la única verdadera manera de cambiar las actitudes es apelar a lo afectivo y no a lo racional. No le digas a Yakson del barrio que están robándole su "libertad de expresión". ¿Con qué se come eso? Nuestro reto es darle a ellos donde sienten, donde les duele, bajándonos en la pirámide de necesidades a lo que ellos realmente valoran: comida, bebida, sexo, familia. ¿Autosuperación? Olvídenlo. Los valores etéreos como la libertad nunca les han faltado ni les han sido útiles.