domingo, 17 de febrero de 2008

Comparto con ustedes...

Una de las consecuencias de ser adicta a la lectura es que uno termina lleno de tantos libros, que son más las cajas de libros que de muebles y ropa que uno lleva en una mudanza.

Por esa razón, decidí desprenderme de algunos títulos, que aunque muy queridos, ya tengo que dejar a un lado. Entre ellos está "Lolita" sobre el que escribí una reciente entrada en este blog.

Si quieren ver la lista de libros en inglés, español y universitarios, pueden visitar http://ventaencaracas.blogspot.com/

En el próximo blog, voy a compartir con ustedes 5 títulos de la literatura Estadounidense que me han marcado, y que ustedes deben leer. No son los clásicos de siempre, así que les recomiendo esa entrada.

sábado, 2 de febrero de 2008

El snobismo literario visto desde adentro…

Montar un blog literario (como fue mi intención inicial para este espacio) significa prepararte psicológicamente para una audiencia muy pequeña. Entre este blog y el Facebook de alguna surfista de Cuyagua, no tengo la menor duda de que el segundo acapara una audiencia a la que yo no puedo ni comenzar a aspirar.
No es secreto que la literatura, el negocio de los libros de ficción o de no ficción y la lectura en general están en declive. Y es que cada día entran más medios de entretenimiento a competir por el tiempo y el dinero de la gente. Si pensamos lo que sucede con el cine, que a pesar de que ha creado los íconos culturales más importantes de nuestros tiempos y de contar con una interfaz sumamente divertida (video enriquecido con efectos especiales), está en declive, no sorprende que un medio que requiere tanto tiempo, imaginación y –lo impensable para el concepto de entretenimiento de nuestros tiempos– esfuerzo mental, esté de mal en peor. Sólo nosotros, los adictos a la lectura, que sin pensar dos veces rechazamos la TV por una buena novela, y que no concibimos nuestra vida sin un libro de cabecera, podemos comprenderlo. Para los demás leer no tiene mucho sentido y menos si ya hicieron la película basada en el libro.
Pero incluso entre quienes leen, bien sea continuamente como esta servidora o esporádicamente, existen grandes diferencias. Pero la raya más significativa está entre los que leen best sellers y los libros de autoayuda que son el último grito de la moda y la mercancía de los buhoneros de las autopistas, y quienes desprecian este tipo de libros y prefieren leer clásicos o a los autores menos comerciales. Admito que la mayoría del tiempo yo pertenezco al segundo grupo. No lo hago por despreciar a títulos como "Harry Potter" o "Los hombres son de marte…", sino porque siempre he leído otro tipo de libros. Desde muy joven mi educación y la influencia de amigas como yo (evidentemente la minoría de la juventud hoy en día) me llevó a leer en mi adolescencia libros como "La letra escarlata", "Ana Karenina" y "Los Miserables". Hace varios años, una jefa me dijo que ella admitía ser una "Snob literaria". "A los veinte años había leído a todos los rusos", me dijo.
Yo creo que en todo en la vida los extremos nunca son buenos. Aunque siempre prefiero a Hemingway, Victor Hugo o Tolstoi antes que a Isabel Allende, admito que ya he leído cuatro libros de esta última autora. Aunque ella cae en lo repetitivo con sus narraciones y su especie de neo "realismo mágico", tiene un ritmo realmente delicioso, por lo menos en sus primeras novelas como "La casa de los muertos". Ahora precisamente leo "El Zorro" y aunque no es digno de un premio Pulitzer, es profundamente entretenido y se nota la madurez de una autora que ha pasado años perfeccionando personajes y aprendiendo sobre nuevas culturas.
Yo trato siempre de colar un libro Best-seller entre todo lo que leo. Me parece que evitar libros populares como "El Código da Vinci" es como esconderse del mundo y la época en la que vivimos.
La verdad es que la lectura es cuestión de gustos. Si usted está satisfecho con National Geographic o prefiere leerse "El Decamerón", todo es aceptable. Ahora, luego de confesarme una medio snob literaria, quiero explicarles por qué prefiero libros clásicos y por qué aunque leo frecuentemente novelas más comerciales las comento muy poco en este espacio.
Para mí, un buen libro es uno que estimula tu mente. No me refiero a esos que te ponen a pensar demasiado y te embotan. Para serles francos leo muy poca filosofía, especialmente de los alemanes porque ese tipo de tratados tan densos se sienten como si estuviera trabajando o haciendo tareas. Aunque evidentemente algo se tiene que entender de éstos, así sea de una fuente secundaria, para comprender lo que uno lee … especialmente si como yo, les encantan libros del siglo XIX. Pero sí es verdaderamente gratificante que un libro te hale, te inmerse en un contexto completamente y haga que incluso te pongas a ver paralelos con la vida real.
"Los Miserables", un libro tan nombrado por Chávez, es un ejemplo de esto. Es increíblemente largo y en muchas partes lento. Dedica unas 100 páginas a describir con detalle la Batalla de Waterloo. Pero con paciencia y quizás lectura rápida en estos capítulos, es una de las novelas más grandiosas que se ha escrito sobre la naturaleza humana. Es un caso práctico del Catolicismo. Los personajes son icónicos e inolvidables: Jean Valjean, un hombre que pasa 19 años presos por robar un pedazo de pan para su familia hambrienta; un cura que al ser robado por Jean, en vez de denunciarlo, le termina de regalar toda la plata que le queda para "comprar su alma para Dios"; una mujer que se prostituye al ser despedida de su trabajo porque descubrieron que era una madre soltera y como tal un "mal ejemplo" para sus colegas; niños y adolescentes que viven en la calle sin un lugar decente donde comer o dormir.
Mi consejo para quienes leen constantemente libros como "El caballero de la armadura oxidada", "Sopa de pollo para el alma" y cualquier título de Paulo Coelho, es que se atrevan a probar un título que les exija un mayor compromiso. A diferencia de estos best sellers, que les dan todo lo que tienen que saber ya dijeridos, con asociaciones fáciles de entender hasta para un colegial y puros mensajes bonitos, un buen clásico perturban su curiosidad y los ponen a reflexionar sobre su vida.
Para cualquier madre recomiendo "Ana Karenina". Como ruso al fin Tolstoi puede ser lento. Tengan en cuenta también que leer un libro escrito en otra época significa adaptarse a una manera de pensar y comunicarse diferente a la de ahora. Antes la gente no tenía autopistas, internet a alta velocidad ni jornadas laborales como las de ahora. Nadie tenía estrés ni se la pasaba apurado. Ellos sentían placer en hablar lentamente y disfrutar cada detalle. Por eso leer una novela que tenga más de unos 50 años significa tener paciencia. Hasta Hemingway, que luchó por una literatura libre de adjetivos, es sorprendentemente descriptivo. Pero con paciencia verán una diatriba de una madre: hijos versus aventuras y romances propios.
Si quieren saber mi idea de lo que es un buen libro, comiencen por las primeras páginas. Si hay una descripción detallada del personaje en las primeras páginas sin ninguna razón aparente, entren en sospecha. Eso me pasó con el "Código Da Vinci". En la primera página describen al personaje como alguien parecido a Harrison Ford. Si describen al personaje principal como alguien muy atractivo olvídenlo. Ahora, los libros de más calidad literaria usan la descripción no como las indicaciones al director de casting, sino cuando son realmente necesarias. Este es el caso, por ejemplo, de "El Jorobado de Notre Dame". El hecho de que Quasimodo sea tan feo y deformado y Esmeralda tan hermosa es imprescindible para la historia. Admito que yo leí el "Código Da Vinci" libro y lo disfruté bastante, pero mentalizada de que de ahí no iba a salir ninguna gran reflexión. Incluso el controversial tema central es expuesto con "pruebas" muy pobres, y para entenderlo bien hay que ver uno de los documentales de Discovery.
La pobreza del vocabulario es otra señal de alarma. Admito que da pereza leer con un diccionario al lado, pero si leemos las mismas palabras de siempre, ¿cómo vamos a enriquecer nuestro vocabulario? Aunque entiendo que muchas de las nuevas generaciones son felices con un léxico de unas 100 palabras…
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En ediciones futuras compartiré con ustedes algunos títulos que pueden servir a quienes se quieren entrar en el mundo de los snobs literarios ocasionales. Específicamente, les comentaré sobre unos libros de la literatura norteamericana que me parecen imprescindibles para entender a los estadounidenses como cultura.