domingo, 29 de junio de 2008

Consejos para los que deciden irse del país…

Desde que monté el blog del 26 de mayo, ha sido sorprendente la cantidad de personas que me han hablado sobre su interés o incluso planes concretos para emigrar. Un buen número está considerando Canadá, por razones muy parecidas a las que tuvimos mi esposo y yo para escoger ese país: su aceptación de inmigrantes, relativa cercanía a Venezuela (el vuelo directo a Toronto son 7 horas más o menos), y la multiculturalidad de ese país.
Quiero compartir con ustedes que lo han pensado o quienes lo están considerando, algunas experiencias personales sobre la emigración.
Primero que todo quiero develar un mito: la gente piensa a veces que los que nos vamos del país estamos escogiendo el paso más fácil, en vez de quedarnos a luchar para nuestro país. Les digo que irse es en realidad el paso más difícil de todos. Bien que mal, Venezuela es nuestro país y aunque no sea el trabajo ideal, podemos conseguir uno sin mayores problemas. No tenemos que hacer procesos largos para pedir permisos de empleos ni restringir nuestras labores. Si nos graduamos aquí, no tenemos que hacer reválidas, ni aceptar trabajos por debajo de nuestro nivel de experiencia sólo porque no tenemos “experiencia canadiense”.
Tener a la familia cerca, a los amigos de toda la vida, la playita, lo conocido, siempre es un alivio, incluso para quienes no estamos de acuerdo con la dirigencia política y quienes vivimos las terribles consecuencias de la inseguridad.
Una vez una amiga me mandó un email cadena que se llamaba algo como “quiénes no deben emigrar”. Ponía ejemplos: Si usted es de esos que se lo pasa en casa de su mamá y con sus primos y no puede vivir sin ellos, no emigre… Si a usted le encanta andar con sus panas, no emigre… Si usted no puede vivir sin una playa y sin su polarcita, no emigre… etc. ¿Todo esto parece de cajón, verdad? Bueno, la verdad es que no tanto. Generalmente cuando uno toma la decisión de irse (por experiencia personal y por lo que escucho de otras personas), se imagina un país extranjero pulcro y super seguro, que le ofrece estabilidad económica, aunque a veces la gente no sabe muy bien de qué se trata. Por lo menos, yo estaba clara de que Canadá pertenece al Commonwealth y por lo tanto su reina es Isabel II, pero no sabía que allá no existen elecciones regulares para la mayoría de los cargos. Las elecciones pueden ocurrir en cierto período sin definir (es decir, no cada 5 años como acá), y hay reelección indefinida para muchos cargos. Hay otros cargos en los que la persona nunca es reelegida, sino que sencillamente es reemplazada cuando renuncia o se muere, como los cargos más altos: primer ministro y gobernador general. Claro, el primer ministro y la gobernadora general no son unos “Chávez” que andan regalando petróleo a diestra y siniestra y destrozando el aparato productivo del país, ni lavándole los cerebros a los niños…
Otra cosa que uno nunca se imagina es lo emocionalmente difícil que va a ser despegarse. Estar lejos de la familia es el primer pensamiento y el más duro hasta el final, pero hay otras cosas de las que no te das cuenta hasta que estás haciendo la maleta. Estuve en Mochima en estos días, y realmente me dolía pensar en lo que extrañaría esto y tantas cosas de mi país una vez afuera. No quería salirme de los arrecifres, porque no sabía en cuánto tiempo podré volver a ver esas bellezas naturales tan increíbles. Incluso siendo una persona que siempre ha estado despegada en algún grado del país –por haberme criado afuera, por estar tan influenciada por mis amistades anglosajonas y por mi deseo de vivir afuera– la verdad es que no es fácil dejar todo esto a un lado. Sé como regatearle a un vendedor, buhonero, o incluso policía de tránsito (un gravísimo crimen en Canadá), me gusta la familiaridad con la que me reciben, las costumbres de las diferentes partes del país, la manera rápida de pensar y calcular las cosas.
Pero estas cosas a veces están nubladas por el pesimismo del emigrante. Uno decide irse, no necesariamente por un cálculo racional de los pro y los contra, sino a veces por ira. Eso lo he sentido de muchas personas que me han hablado sobre su decisión de irse. Yo llegué a sentirlo también. Hubo un tiempo, ya un año después de haber iniciado el proceso de emigración, que no quería saber nada de Venezuela... o para ser más específica, sobre Chávez y la política. Ya no quería estar aquí. Pero les cuento que hagan lo que hagan y se vayan a donde se vayan, este es nuestro país. Muchos de mis compañeros del posgrado me preguntan sobre Chávez y muchos me han dicho que en sus países él es visto como un héroe. No tengo la menor duda de que tendré el mismo tipo de comentario de los profesores o gente en la calle… Así que en vez de ignorar la realidad, me he dedicado a tratar de verlo en una perspectiva mundial. Chávez es parte de una transformación mundial de la manera en que los países están concibiendo su economía, sus sociedades y sus roles en el juego de poder global. Si lo ves así, es fascinante ser parte de esto…

Consejos para quienes piensan inmigrar a Canadá
Quiero aprovechar para darles unos tips a quienes estén pensando en irse. En Canadá hay dos procesos de inmigración: el federal y el de Quebec. El federal es en inglés y el de Quebec es en francés. Parece haber una noción general de que el de Quebec es el más sencillo y corto, pero no es la impresión que yo he tenido hablando con emigrantes en la embajada de Canadá. Hace unos meses conocí a un señor de mediados de sus 30 (todavía joven y elegible para inmigrar), quien hizo el proceso de Quebec y estaba recibiendo la visa luego de 2 años y 4 meses. Hace unos días conocí dos casos de familias (una de ellas también en sus 30 y ella odontóloga- una de las carreras más buscadas allá), que habían hecho el de Quebec a través de unas firmas de abogados y tardaron 4 años en recibir la visa. En cambio, conozco varios casos del proceso federal en el que han tardado 2 años o menos. Claro, toma tiempo, pero piensen que así les da tiempo para pensar las cosas bien. También es un proceso muy costoso, por lo que les recomiendo que lean bien sobre los dos procesos en internet antes de comenzar uno. Por la experiencia de las familias que conté arriba, no les recomiendo abogados. El proceso es relativamente sencillo y TODA la información que necesitan está en internet. No sé dónde pueden conseguir lo de Quebec, pero el federal lo ven en: www.cic.gc.ca
Una importante recomendación es que aunque se vale pedir consejos, no dejen las decisiones en manos de otras personas. En internet hay MUCHO que leer y se lo deben leer todito. Acuérdense que por mucho que tengan en común con otra persona, sólo ustedes saben sobre su condición particular, así que los tiempos, el proceso que les convenga y hasta la decisión de inmigrar o no, debe depender de ustedes y de la información oficial que ustedes recojan de primera mano de estas páginas. No dejen que las experiencias de otros (sin la verificación de ustedes de la información oficial en las páginas) les haga tomar una mala decisión en un tema tan importante. Es el futuro de USTEDES. No el de un abogado (que aparentemente no sirven para mucho), ni el de un pana que se fue, ni el de unos amigos que lo iban a hacer pero les pareció muy complicado, etc.
No hay manera fácil de hacer esto. Es un trabajo arduo y no hay quien responda preguntas. La embajada prácticamente no atiende el teléfono y en persona tampoco los atenderán. Muchas de las cosas las van a tener que hacer según su criterio personal a ver si la “pegan”. Como les dije, la experiencia de otras personas no es siempre el mejor ejemplo a seguir, porque las situaciones pueden variar. Tomen en serio lo del idioma, no sólo para cuando lleguen, sino por la entrevista y para entender todo el papeleo que tienen adelante. Emocionalmente es duro y lo será más al irse, porque hasta lo que se pueden llevar con ustedes será muy limitado por los altos costos de las mudanzas internacionales. Y ahorren que da miedo. En la página verán que necesitan MUCH PERO MUCHO dinero incluso para aplicar solamente, además de los pagos por procesamiento y otros en la embajada. Es algo que tienen que planificar con tiempo porque significa ahorrar mucho dinero. El gobierno canadiense no ofrece subsidio a inmigrantes, así que ustedes van a tener que pagar todo cuando lleguen: alquiler, muebles, mudanza, (en algunos casos seguro médico privado), etc. Es más, para poder aplicar, el gobierno les va a pedir pruebas de que tienen dinero para mantenerse por un año allá. No vale un carro o una moto, tiene que ser dinero depositado en una cuenta (ayuda si tienen una afuera). También estén preparados para trabajar allá en cargos por debajo del nivel al que estaban acostumbrados. A medida que hagan “experiencia canadiense” irán escalando puestos.
En conclusión, el proceso es complejo y requiere una gran inversión de tiempo y dinero. Sin embargo, con manejar bien el inglés y dedicarle el tiempo necesario es algo que se puede hacer incluso sin ayuda de abogados. Si han tomado esta decisión, les deseo muchísimo éxito. No es la decisión más fácil, pero cuando se ha convertido en su sueño para el futuro, es una esperanza muy grande y tenerlo finalmente en la mano es algo que no tiene precio.