viernes, 20 de julio de 2007

Las Amistades Peligrosas

Este nombre, que se ha convertido en un título popular para artículos y reportajes sobre los aliados “anti-imperialistas” de Chávez, es en realidad una novela de la que pocas personas parecen conocer su existencia.
Se trata de una obra escrita a finales del Siglo XVIII por Choderlos de Laclos, un militar frustrado y según dicen los estudiosos un esposo fiel, que revolucionó a su generación con esta historia llena de erotismo, seducción, intrigas y venganzas.
Cuando decidí leerla, me preparé psicológicamente para un texto que estaba segura que tendría un lenguaje recargado y arcaico. Además escogí la versión publicada por El Nacional en su colección de Gran Clásicos de la Literatura, la cual en su introducción asegura que usa la primera traducción de la novela, la cual data de principios de los 1800s. Pero sorprendentemente me ha parecido una lectura sencilla y amena, que por su historia y lenguaje es más íntima que algunas novelas del Siglo XIX y principios del Siglo XX.
Su historia se ha dado a conocer en dos películas de la década de los 1990: “Dangerous Liasons” (Amistades Peligrosas) y “Cruel Intentions”. La primera contó con las actuaciones de Glenn Close, John Malkovitch, Michelle Pfeifer, Uma Thurman y Keanu Reeves. Es la versión de época y bastante fiel a los hechos. La segunda es una versión moderna de la historia pero también sigue bastante bien las líneas generales del relato con Sarah Michelle Geller (Buffy, La Cazavampiros), Reece Witherspoon y su ex esposo Ryan Phillippe.
La historia que cuentan en general es la de las intrigas que uno puede ver en cualquier serie gringa o telenovela: una mujer poderosa que tiene numerosos afairs pero obliga a sus amantes a mantenerse callados para mantener su buena reputación (la Marquesa); un vizconde que se dedica la vida a seducir a todas las mujeres que le pasen al frente; una mujer muy virtuosa y enamorada de su marido que se ha convertido en la torre de marfil para el vizconde; una jovencita ingenua que usará la marquesa para vengarse de un amante que la ha dejado plantada; y un joven músico que se enamora de la jovencita ingenua y es igualito de soso que ella, y por lo tanto un peón de los planes de la marquesa y el vizconde.
Voy a dividir mi impresión en dos partes: la primera, sobre el juego de amor y amantes, donde más que querer y disfrutar de la pasión, el fin último era clavarle una daga en la espalda al otro y la segunda, sobre lo que más he disfrutado y recomiendo de este libro: las cartas.

Amor: cálculo y estrategia

En su época, esta intriga para seducir y destruir a alguna mujer, manipular a los hombres, jugar con todos, causó gran escándalo, aunque en realidad no hacía más que plasmar en papel una realidad social. Para las personas de clase alta y especialmente los nobles, tener amantes era algo bastante común, aunque la discreción era esencial para mantener los rumores al mínimo. Los roles estaban divididos claramente: el matrimonio era una figura para amasar fortunas y procrear, mientras que la pasión y el romance era el papel del amante. En la Francia del Siglo XVIII esto era verdad tanto para el hombre como para la mujer. La segunda era tan vigilada de joven por sus padres (y generalmente casada a una edad tan temprana) que no obtenía la libertad para tener amantes sino hasta después del matrimonio.
Es decir, cada cosa tenía su lugar, momento y persona, todo el contrario de lo que sucede ahora. Dado que en la mayoría de la cultura occidental la infidelidad es motivo de divorcio, para mantener su unión los esposos tienen que cumplir todos los roles anteriores y agregar unos cuantos. No es sorprendente que muchos matrimonios terminen en terapia cuando su supone que uno debe ser compañero, confidente, mejor amigo, madre o padre, enfermero o enfermera, excelente amante, etc.
Pero la cosa para estos personajes que describe Choderlos de Laclos tampoco es tan fácil. Este estilo de vida libertino, que nació con Luis XIV, había llegado al colmo de la complejidad y la malicia para esta generación (que años más tarde terminaría en la guillotina). El fin del hombre, más allá de seducir a las mujeres y disfrutar del placer sexual era destruirlas. El macho más macho era el que había destruido la reputación de más mujeres enamorándolas y comprometiéndolas. El de la mujer era disfrutar del placer sexual y del romance, con uno o varios hombres, pero sin perder su reputación. Es decir, era un juego parecido a esos del azar que tanto le gustaba a esta gente.
Mi conclusión es que esta gente no tenía oficio y si tuviesen las responsabilidades maritales de nuestra generación y ni hablar de las obligaciones con él o los trabajos, estudios universitarios o de postgrados, niños malcriados que no puedes dejar en cuidado de una nana porque no te da la quincena, etc., olvídate que no tendrían tiempo de mantener más de una relación amorosa a la vez. Claro, hay que recordar que los personajes de Laclos son nobles en su mayoría o la alta burguesía que tenía bien delegado su trabajo y de verdad pasaban su día sin hacer nada. Por eso se lo pasaban unos en casas de otros por temporadas completas. ¡Qué vida tan dura!

La intimidad de las cartas

Lo que más me ha impresionado de leer un libro del Siglo XVIII es ver lo íntimo y sencillo que es el lenguaje. He leído muchos libros del Siglo XIX, de los cuales la mayoría son Romanticistas. Los Romanticistas (“Cumbres Borrascosas”, “El Jorobado de Notredame”, “El conde de Montecristo”, etc) son historias de amor más allá de la muerte. Los amantes son personas con defectos, generalmente divididos por la muerte, pero el amor trasciende todo. Es decir, inspiraciones de las telenovelas de hoy. Muchas de ellas son narradas en primera persona para lograr más cercanía con el lector.
Pero para serles francos, en ninguno de éstos había sentido la intimidad que tiene “Las Amistades Peligrosas”. Una razón de esto es que son cartas. Uno siente la amistad cercana y hasta conspiración entre el vizconde y la marquesa que es mucho más real y cercano que cualquiera de las historias de amor imposible de los Romanticistas. Y a diferencia de ellos, estas historias no son tan fantásticas y lejanas, sino que parecen a las intrigas amorosas y chismes que uno escucha en cualquier peluquería. Su manera de referirse al enamoramiento y a la sensualidad es casi tan franco como el que uno escucha en cualquier programa de televisión. El sarcasmo y la burla es tan ácido como el de Jack y Karen en “Will and Grace”.
Yo creo que aunque casi todas las personas se enamoran en algún momento de su vida, son definitivamente muy pocos los que viven el amor como Catherine y Heathcliff en “Cumbres Borrascosas”. Yo amo a mi esposo profundamente, pero definitivamente no me veo vagando los lugares donde estuvimos juntos como un fantasma hasta la eternidad, sólo por estar con él. Ustedes me entienden. En cambio, cualquiera que haya sido o haya conocido a un adolescente de esos bien machistas conoce de sobra la labia que están dispuestos a usar para acostarse con una chica. Y saben más todavía que aún sin haberlo logrado se jactan de esto con cualquier persona que les pase al frente.
En conclusión, creo que este libro es recomendable para casi cualquier persona, dado que su lenguaje, estilo y temática son sencillos de comprender, pero a la vez la picardía, la malicia y las intrigas hacen que esta historia de amor y romance no sea cursi para nada.
Esta novela está incluida en el texto “Libros: Todo lo que hay que leer” de Christiane Zschirnt. Este libro está dividido por temas, y “Las Amistades Peligrosas” está incluida en la sección sobre el Amor en la literatura. Les recomiendo este texto y los comentarios sobre él que realmente están muy acertados.

viernes, 6 de julio de 2007

Regresando a 1984

No hablo del dólar barato ni la moda del punkete. Me refiero a la novela “1984” de George Orwell.
Mientras que la oposición venezolana se aferra a los mensajes de “La Fiesta del Chivo” me parece sorprendente que ignoran el contenido de esta historia futurista, escrita en 1948 por un hombre quien aún preocupado por los pobres y los colonizados de su nativa Inglaterra, miraba con grandísima preocupación el crecimiento del Estado Totalitario soviético.
Esta novela pinta un mundo dominado por tres mega estados totalitarios que se han apoderado de continentes enteros… es decir, el sueño de Chávez hecho realidad. El protagonista es un hombre entrando a su mediana edad quien vive en uno de estos mega-estados de tendencia izquierdista. Mucho de lo que él describió asusta, como los niños que traicionan a sus padres culpándolos de conspiradores o de la figura de un líder cuyas imágenes están en todos lados y parece estarlo mirando a uno desde cada esquina; su nombre es El Gran Hermano.
En un momento en que Venezuela se enfrenta a una sistemática violación de todas las libertades, y en particular la de la expresión, quiero detenerme en algunas ideas sobre el control de la comunicación y el pensamiento que ejercía el régimen de Big Brother.
Para comenzar, se había establecido a lo largo de varias décadas un idioma llamado Neolengua, donde por supuesto no existen palabras como derechos, libertades, etc., y pone en positivo los elementos negativos del régimen. El lavado de cerebro es diario y comienza desde el nacimiento, cuando el niño es separado de su madre y regresa años después a su casa, más como espía que como hijo. La mujer es criada a tener asco del sexo, una manera de erradicar el amor y la pasión entre la pareja, sentimientos que podrían generar disturbios en la sociedad, donde al grupo líder le es preferible que todo el mundo se odie.
El odio es uno de los elementos más importantes para perpetuar el régimen. Si todos se odian y desconfían los unos de los otros, no pueden haber conspiraciones. Si las parejas y las familias no se unen con un criterio común, son todas unas islas fáciles de manejar remotamente. Hay una sesión al día en la que se proyectan videos con la cara de los enemigos del régimen, para que la gente descargue el malestar y resentimiento que se les acumula con una vida llena de tanta soledad.
Chávez sabe aprovechar esto muy bien. El imperialismo está en todo. En Vea, las caricaturas enseñan al Tío Sam en todas partes, a veces sin tener el menor toque de humor y astucia. Lo importante es odiarlo. Chávez ha enseñado a sus seguidores a odiarnos y les aseguro está feliz de la rivalidad entre su propia gente para mantener el control.
Por otro lado, existen unos ministerios con unos nombres tan populistas como el Ministerio del Amor (encargado de los asuntos internos, y lugar donde se torturan a los disidentes) y el Ministerio de la Verdad (donde todos los días se queman los periódicos del día para que más adelante no haya registro hemerográfico con lo cual puedan comparar la situación en declive de la economía y la sociedad).
Para Chávez esto no es muy fácil, debido a la globalización de las comunicaciones y los registros digitales. Tristemente creo que a veces ni lo necesita. Me di cuenta de esto viendo una promoción en Globovisión hace unas semanas, en las que sale Chávez diciendo que está orgulloso de ser golpista y que “aquí estamos los golpistas”, frase recibida con júbilo por sus seguidores en una concentración. Pensar que sólo pasarían dos años y medio para que se convirtiera en un insulto apto sólo para la oposición.
Big Brother sabe, al igual que Chávez, que para mantener a la gente ignorante e ideologizada, debe controlar la educación pero también el entretenimiento. Leer, por supuesto, está prohibido. La música la genera el Ministerio de la Verdad con letras que no tienen sentido, para que no surjan letras de protesta, amor o amistad. Imagínense un “Chacarrón” perpetuo. La televisión es una pantalla en la que se ve sólo la información que desea el partido, como un militar que despierta a las personas a la hora obligada para todos y les indica cómo hacer ejercicios. El propio canal ocho. Pero lo más escalofriante es que esa es el famoso “aparato de DirecTV” por donde a uno lo espían. Los hay en todos lados y sirven para vigilarte pasiva y activamente…
Lamento que este libro sea tan poco conocido para nuestra cultura, pero se lo recomiendo profundamente a los arduos admiradores de “La fiesta del chivo” y a todos los que se atrevan a ver de cerca las herramientas de hegemonía comunicacional inspiradas en el régimen de Stalin y cada vez más usadas por hombres tan hábiles en el campo como Hugo Chávez Frías.

miércoles, 4 de julio de 2007

Testimonio de una joven periodista

El pasado 27 de junio marcó para mí el séptimo año de ejercicio profesional como Comunicadora Social en el país. He trabajado en diarios, revistas, radio, televisión y en una agencia de relaciones públicas. Agradezco esta oportunidad única de ejercer esta carrera, y especialmente de haber podido ser periodista durante años tan cruciales para nuestra historia reciente.
Quisiera exponer algunas de mis impresiones sobre el periodismo venezolano, en un momento de amenaza a la libertad de expresión, dirigido especialmente a quienes no conocen de cerca a esta industria.
Cuando uno comienza a ejercer el periodismo todo es ilusión. Tú trabajas por la sociedad, por la verdad, por el derecho a las personas a conocer lo que sucede. Es una de esas carreras que se estudia únicamente por vocación, porque son muy pocos los que se vuelven ricos con esto. Uno de los últimos Editores en Jefe de The Daily Journal, Nigel Cumberbatch, tenía sobre su umbral una caricatura llamada “Shoe”, que se trata de un periodista flojo y su jefe, un editor amargado. El periodista le pide a su editor un aumento. Él le responde con una pregunta:
“¿Acaso olvidaste la promesa sagrada que hiciste cuando decidiste estudiar periodismo?”
“¿Cuál?”
“El voto de pobreza”.
El periodista promedio se redondea la quincena haciendo colaboraciones en otros periódicos, o cubriendo una fuente para diferentes medios.
El dinero no es el único obstáculo para conseguir la verdad. Por un lado, está el dilema centenario: ¿La verdad existe? ¿Hay muchas verdades o una sola? ¿El periodista puede ser objetivo si un sujeto con opiniones, vivencias, etc.?
Yo opino que no existe la objetividad, sino más bien la imparcialidad. El periodista está en la obligación de presentar las opiniones diferentes en torno a un hecho y más hoy con esta situación política que nos divide en dos frentes aparentemente irreconciliables. Al presentar con la mayor sinceridad posible las diferentes aristas del acontecimiento, el lector tendrá las herramientas para tomar su propia decisión.
Esto es verdad para los estilos noticiosos, aunque los reportajes, editoriales y artículos opinión, aunque enriquecidos con informaciones, tienen un fin persuasivo. Algunos reportajes pueden ser más concretos que otros, pero por su nivel de profundidad y estudio, y la manera que el periodista ordene la información y contraponga los puntos, tienden a dejar una opinión muy clara sobre el hecho.
Otro obstáculo con el que se lucha toda la vida es el de la fuente. La comunicación es poder y el entrevistado trata de manipularlo para que se transmita alguna percepción de él. Hay otras cosas que quiere esconder. Esto es normal en cualquier lugar del mundo, pero en gobiernos como el de Venezuela, puede ser realmente frustrante. Es increíble como los ministros ya casi no van a entrevistas en medios no oficialistas. Para saber la agenda del presidente hay que consultar a un babalao. Como corresponsal llamaba a Prensa de Miraflores a preguntar por él y no me sabían de decir dónde estaba, si permanecía en Caracas o había viajado. Lo más triste de todo es que estoy convencida de que ellas me decían la verdad. Prensa de Miraflores no tiene la menor idea dónde anda Chávez o qué hace durante la mayor parte del tiempo.
Tuve un jefe estadounidense en ese tiempo, recién llegado al país que no entendía eso para nada. No concebía cómo PDVSA no respondía a acusaciones de sindicatos marabinos o a señalamientos de problemas en sus equipos y procesos de producción. Nos ponía a llamar eternamente a PDVSA sólo para que nos dijeran lo mismo. No hay declaraciones. Y punto. “¡Pero llámalos, diles que está en su interés declarar!” me decía a mí e incluso a otros periodistas con años trabajando la fuente. Nos mirábamos todos a las caras y le explicábamos de nuevo que a ellos no les importaba eso. Este gobierno no tiene ningún sentido de lo que es racional. Se contradice todos los días, basa sus proyectos en ideas absurdas y mal concebidas, pero imagínate lo irracional que serán los venezolanos que lo siguen eligiendo.
Pero a pesar de esto, de los intereses de las empresas donde trabajamos, patrocinadas por empresas de las que por supuesto no podemos expresar mayores críticas, la profesión de la Comunicación es como ninguna. No seré rica, pero no cambiaría la decisión que tomé por nada del mundo. A veces extraño la segunda presidencia de Caldera y sus cadenas de 25 minutos una vez al año, pero en seguida digo qué maravilloso ser parte de esto.
Qué rico es pararte y luchar por tus derechos. Qué maravilloso es sentarte y debatir sobre el papel del comunicador, y que personas que nunca se preocuparon por un tema tan abstracto hace diez años estén marchando en la calle por la Libertad de Expresión.
No es fácil cuando te enfrentas a los adoctrinados que repiten cual pericos lo mismo del golpismo, de que ahora la televisión venezolana es de todos y que en vez de una televisión capitalista tienen una televisora de servicio social, que por cierto no le llega a los tobillos a RCTV en programación nacional.
Pero esto es lo que nos tocó y es la oportunidad para buscar de nuevo ese fin que nos iluminaba cuando éramos estudiantes llenos de ilusión: buscar la verdad, expresarla y nunca callar.