miércoles, 11 de marzo de 2009

Viviendo la recesión en norteamérica

Hay que esperar lo inesperado. Y no hay nada que yo hubiese podido esperar menos que pasar mi primer año como inmigrante en Canadá en medio de la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Han sido meses de mucha preocupación, de noticias muy interesantes y de mucho aprendizaje -especialmente como estudiante de negocios. Sobre todo ha sido una experiencia sorprendente... Uno nuna piensa en EEUU como un país pobre... Ahora siento lo que sentí cuando leí "Las uvas de la ira" de John Steinbeck. Siempre vemos al "norte" como el centro de la riqueza mundial, pero es difícil ver lo que vemos ahora en EEUU... pobreza y desesperanza, dos experiencias tan cotidianas para nuestro país donde más del 80% de las personas son pobres.

He seguido muy de cerca las noticias, y me sorprende ver que en Venezuela la gente parece no enterarse. La escasez de alimentos, las nacionalizaciones y sobre todo el referendum de reelección indefinida de Chávez parecen estar prolongando la burbuja en la que se vive en Venezuela. Las cosas son tan malas, tan locas y tan absorbentes -permean todo el vivir venezolano, desde la economía, hasta los colegios y la salud- que no hay tiempo para preocuparse de más nada. Por eso voy a tomar un momento para compartir con ustedes que están allá, lo que yo he vivido aquí.

Canadá es uno de los países menos golpeados por la recesión en el mundo desarrollado, en gran parte por lo conservadores que fueron los bancos aquí con sus inversiones. Pero vivir aquí, tan cerca de EEUU, significa enterarse mucho de lo que sucede allá. Algunas noticias recientes son escalofriantes: Las Fuerzas Armadas estadounidenses tienen más personas uniéndose a sus filas que nunca, a pesar de que siguen los conflictos en Afganistán e Iraq. Tanto los recién graduados de los bachilleratos gringos, sin plata para pagar la universidad y sin esperanzas de conseguir préstamos, como los desempleados de hasta más de cuarenta, están buscando entrar al ejército con la esperanza de tener un sueldo fijo y los beneficios que da el ejército- entre ellos una beca para la universidad o créditos para montar un negocio luego del período de 4 años de servicio.

En Detroit, una de las ciudades más pegadas por la crisis por ser el sitio de manufactura de carros más grande de EEUU, está en una situación tan difícil, que los presos rechazan la oportunidad de salir temprano por buena conducta, prefiriendo sus tres comidas al día aseguradas en la cárcel. Los que salen en seguida cometen algún crimen menor para poder regresar. Familias de clase media que ya no pueden pagar un alquiler se están mudando a moteles porque no pueden pagar alquiler. Hasta los ricos se sienten culpables por gastar dinero y optan por "ir de compras en su closet" buscando ropa de hace años y luciéndola con orgullo, como manera de decir que están apoyando la crisis. Ahorrar dinero está de moda.

La crisis está afectando todos los aspectos de la vida de USA. Las noticias siguen cualquier detalle de la crisis. Algunos dicen que el alarmismo de canales como CNN y Fox están empeorando la situación en los mercados. Los desempleados han comenzado blogs sobre sus experiencias y otras personas montan en su blog listas de todos los botados en las grandes empresas de USA. Algunas empresas han aprovechado la situación para hacer nuevas campañas sobre ahorro y disfrutar las cosas sencillas de la vida.

Aunque es difícil vivir en un futuro tan incierto, siento que hay cosas muy buenas que están saliendo de esta crisis. Aunque es difícil saber si durará, por los momentos parece que ha frenado el consumismo norteamericano, que a veces parece tan irracional y tan vacío. Como estudiante sin ingresos todavía, ahorrar ha resultado una tremenda experiencia. A diferencia de Venezuela, aquí es barato entretenerse. Hay muchos parques y actividades al aire libre que no tienen ningún costo. Hasta las canchas de tenis son gratis. Me gusta cocinar, así que una forma de entretenimiento es preparar un plato nuevo, hecho de ingredientes baratos y disfrutarlo en la casa. Sobre todo, estos momentos son para valorar las cosas que realmente valen la pena en la vida. A pesar de todo, estos han sido los mejores meses de mi matrimonio. Siento que puedo enfocarme en lo básico y lo realmente importante, como simplemente ir a caminar con mi esposo y escucharlo hablar. Es un momento de apreciar a los amigos y sobre todo de dejar un lado la obsesión por estar tan llenos de cosas... cosas que olvidamos, que nos estorban y que no le dan verdadero valor a la vida.

Para terminar quiero recomendarles uno de los cuentos más bellos que se ecribió sobre Gran Depresión: "The Gift of Magi" de O.Henry. Aunque fue un tiempo tan triste y oscuro, este cuento sobre una pareja de recién casados que no tienen como darse un regalo en su primera Navidad juntos nos recuerda que lo más bello de amar es saber dar, y que un sacrificio personal vale más que todos los regalos del mundo.

1 comentario:

Adriana García Cunto dijo...

Sólo tengo un comentario que hacer en relación a este artículo: Excelente!! Me conmovió y me parece que tiene un análisis bien interesante acerca de la situación actual