martes, 26 de junio de 2007

SIDA: Hay que decir la verdad (Sugerencia para los Cursos Prematrimoniales)

Si hay algo que me ha asombrado a medida que voy madurando, es lo difícil que es hablar de sexo. El sexo está entredicho en todos los niveles de nuestra cultura, de una manera u otra. Está en la publicidad de manera más evidente y en nuestro comportamiento de una manera más discreta. Nos vestimos para ser atractivos sexualmente, y si somos venezolanos ni te quiero contar cómo nos preocupamos por nuestra apariencia.
Sin embargo, hablar francamente es sumamente difícil, incluso para el latino que siempre sabe expresar las cosas de una manera tan agradable y sutil. Lamento ver como el tema es tabú a estas alturas incluso entre la madre que vive en concubinato con su tercera pareja y su hija que sale sin sostén a la calle, o entre el padre que ha tenido numerosas parejas sexuales y su hijo adolescente que se inicia en la sexualidad. El sexo es chiste, piropo, tema de chisme, pero pocas veces un poner sobre la mesa las verdades… incluso para nuestra propia protección.
Hace unos meses, mi esposo y yo hicimos nuestro Curso Prematrimonial, un prerrequisito indispensable para el matrimonio católico. Las parejas que lo dictan nos dieron mensajes muy importantes sobre la tolerancia, el respeto y la aceptación del otro que creo que deben ser muy valiosos para nosotros y las demás parejas ahí –especialmente por las más jóvenes que parecen estar más pendientes del diseñador del vestido que lo que significará dedicar tu vida a otra persona y compartir un proyecto de vida.
Sin embargo, no podía creer las mentiras y estrategias de manipulación que usaron para hacer culpables a las parejas que usaban anticonceptivos mecánicos y químicos –prohibidos por la Iglesia Católica.
Soy Católica y amo mi religión. Sin embargo, hay puntos en los que no estoy en absoluto de acuerdo con la estructura jerárquica y de pensamiento que han construido los hombres. Algo con lo que yo y la mayoría de las personas que conozco estamos en desacuerdo es en el tema de la planificación familiar.
No creo que sea mejor cristiana por tener 7, 8 ó 12 hijos, criándolos como pueda, sin una buena educación básica, universitaria, actividades extracurriculares, etc. Pero respeto a quienes crean que sí.
Lo que me parece injusto es que en una reunión donde se invoque a Dios, se mienta y manipule a jóvenes que parecen estar tristemente desinformados, aunque pertenezcan al 20% más privilegiado de la población.
“Yo les voy a decir algo, algo que los doctores no les dicen a ustedes, muchachas”, decía la señora que habló de sexualidad y planificación familiar. “¿Ustedes saben que las mujeres que toman la pastilla anticonceptiva son menopáusicas? Porque ¿qué es la menopausia? Es cuando ya no ovulas, y con la pastilla no están ovulando. ¿Ustedes quieren ser unas premenopáusicas?” Esta amenaza estuvo seguida de señalamientos atemorizantes como el decirnos que después tendríamos cáncer y no podríamos tener hijos.
Por la información médica que he visto nada de esto parece estar comprobado. Hay estudios que indican que la pastilla causa cáncer, pero otros que han determinado que las pastillas –que cada día vienen con menos hormonas– no causan cáncer como lo hace el sistema de reemplazo hormonal para las mujeres menopáusicas.
Peor fue un comentario más adelante en la charla, cuando ella nos dijo que el condón no protege contra el VIH/SIDA ni el embarazo. Salió un muchacho SUPER desinformado –algo que no le perdono a nadie sexualmente activo y más un muchacho que va a casarse y asumir una vida sexual activa por el resto de su vida– diciendo: “¡Ah, yo escuché eso! Los poros son muy grandes y dejan pasar el virus y el espermatozoide”.
¡MUCHACHO TONTO! ¡NOOOOOOO! Si hubieses prestado más atención, hubieses comprendido que el artículo hablaba de los condones hechos con tejido animal, como el de piel de oveja. El espermatozoide es más grande que el virus y no pasa por él –por algo ha sido tan popular por siglos– pero el virus sí pasa por los poros. El preservativo de látex, en cambio, tiene poros mucho más pequeños y después de la abstinencia es la mejor manera de cuidarte del SIDA y la Hepatitis C. Ahora, es sumamente importante colocarlo bien y durante toda la relación, incluso la oral y anal, preferiblemente cambiándola después de cada penetración. Para más información visita www.salvasida.com.
Respeto la decisión de estas parejas de defender la vida y su creencia de que al usar los métodos naturales, planifican su familia sin bloquear por completo la voluntad del Señor. Sin embargo, he conocido suficientes embarazos de mujeres usando la pastilla, los “aparatos” o DIU, y hasta trompas ligadas o cortadas para saber que Dios hace su voluntad así uses el método que uses.
Pero también creo que es justo pedir franqueza en estas charlas, considerando la desinformación de los jóvenes como éstos con los que yo compartí esos dos días, que con 26 o 27 años todavía creían estas informaciones. Creo que el tono debería ser: esto es lo que yo creo; esto es lo que la Iglesia permite, y ustedes averigüen el resto porque nosotros no estamos de acuerdo con discutirlo.
Así es más creíble cuando se acercan a uno y le dicen que el método de Billings es 100% efectivo y ellos lo han comprobado –acompañados de sus cinco hijos y comentando las dos pérdidas que han tenido.

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