Como algunos de ustedes sabrán, fui empleada de RCTV por más de un año.
Quizás no es mucho tiempo en una empresa, pero tuve el privilegio de estar en un área que me permitió conocer muchísimo a la empresa, sus directivos y empleados, sus sentimientos y las cosas que los motivan y desmotivan. A su saber, estuve en Comunicaciones Internas.
Yo creo firmemente que no existe vivencia de la que uno no se lleva algo. RCTV me dio muchisimo, tanto en experiencias positivas y alentadoras para mi carrera como experiencias menos agradables de las que aprendí mucho. Soy franca. RCTV, como cualquier lugar de trabajo tiene sus cosas buenas y malas. Hay gente increíblemente amable y talentosa, pero también los flojos y los propios empleados de ministerio que cumplen horario. Eso sí, algo me sorprendió. La automotivación es increíble y sólo explicable por ser un medio televisivo y con gran parte de entretenimiento. Claro, existen los que se la pasan metidos en bumeran y cvfuturo, pero también exste un número sorprendete de personas subpagadas y quienes, aunque cuentan con beneficios que debo admitir son bastante buenas comparadas con las demás empresas privadas, viven, digamos, por amor al arte.
Y aunque yo nunca he "comido" de eso de artistas, ser parte de la magia de la TV es único. Y pueden reírse todo lo que puedan. Quizás las novelas de RCTV no daban pie con bola al final, pero simplemente verlo ahí, estar en el piso (el estudio de grabación) viendo el gentío detrás de cámaras en una escena donde sólo aparecían dos personajes es increíble. No se pueden imaginar cómo loa gente de verdad disfruta eso. Les estoy hablando de grabaciones que arrancan a las 7 y a veces pueden hasta ser nocturnas. Dime la vez que el equipo de "Por todo lo Alto" me invitó a la cabina de director con Otto (quien, a pesar de que la Chepa lo acuse de ogro es uno de los personajes más dulces y simpáticos que he visto). Desde la cabina donde él ve las imágenes de las 3 cámaras de la novela, él llamaba al coordinador. Fue muy cool ver las tomas.
Son estas experiencias y no Luciano de Alessandro y los demás galancitos, que hicieron que para mí la televisión fuera algo inolvidable y definitivamente una industria a la que gustaría volver --- más que a la prensa incluso, aunque le he dedicado más de la mitad de mi vida profesional...
Ver a RCTV apagarse no fue triste para mí, fue algo desolador. Ver llorar a las personas que conocía fue muy triste, pero ese sentimiento fue ahogado por un temor mucho más grande. No sólo estamos perdiendo una empresa que ha puesto a Venezuela en el libro Guiness por sus programas o por las novelas que hasta se doblan al chino... estamos cruzando un umbral a algo que ni nos imaginamos.
"Candelita que se prenda, candelita que se apague", dijo Chávez. De continuar este régimen, les aseguro que así será. Cada voz que se levante será silenciada, no sólo por el gobierno sino incluso por sus seguidores. Me recordó al libro 1984 de George Orwell. Cómo le encantaría a Chávez tener un "MInisterio de la Verdad". ¿Suena como el verborreo de él no? Les cuento que el fulano ministerio se encargaba de nada más y nada menos destruir todos los días las noticias de esa jornada para que en un futuro, no hubiesen evidencias para probar el terrible empobrecimiento y la destrucción de la sociedad. Salía una noticia titulada: "La producción de arroz ha aumentado de 100.000 a 120.000 toneladas desde el año pasado". Dos meses más tarde, o incluso al día siguiente, cuando nadie podía comprobar la noticia, salía otra: "Subió la producción de arroz de 80.000 toneladas a 100.000". ¿Quién podía comprobar la verdad sin hemerotecas?
En la realidad venezolana esto es a la vez posible e imposible. Es imposible en el sentido de que con la globalización no se puede destruir tan fácilmente la información. Pero lo triste y pateeeeeetiiiiiicoooooo es que una gran parte de la población, ésa que sólo vive para la cervecita el viernes de quincena y por el "rákata", etc. tienen un "Ministerio de la Verdad" en sus cabezas. Cero memoria histórica, y si la tienen, está ligada a su satisfacción personal...
Me siento orgullosa de ver cómo las generaciones de nuevos periodistas se lanzan a la calle a defender algo en lo que creen. Pero lamentablente lograr un cambio en nuestra sociedad no será fácil, por este segmento de la población, orientado 100% a lo afectivo y en nada a lo racional.
Irónicamente, si algo aprendí de RCTV, es que su estrategia de mercadeo está basado 100% en lo afectivo. Y según la psicología, la única verdadera manera de cambiar las actitudes es apelar a lo afectivo y no a lo racional. No le digas a Yakson del barrio que están robándole su "libertad de expresión". ¿Con qué se come eso? Nuestro reto es darle a ellos donde sienten, donde les duele, bajándonos en la pirámide de necesidades a lo que ellos realmente valoran: comida, bebida, sexo, familia. ¿Autosuperación? Olvídenlo. Los valores etéreos como la libertad nunca les han faltado ni les han sido útiles.
martes, 19 de junio de 2007
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