jueves, 21 de junio de 2007

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde...

…Este es una de las frases que está usando Globovisión en su campaña por la libertad de expresión.
No podría estar más de acuerdo con su uso. Incluso añadiría una que me parece es más acertada de Truman Capote: “Es imposible que un hombre que goza de libertad imagine lo que representa estar privado de ella."
¿Tú te lo imaginas?
La verdad es que el venezolano tiene el defecto de que ha aprendido a tomar muchísimas cosas por sentado, porque ha tenido que luchar por poco, comparado a otras culturas.
En los países de clima templado, la primavera, verano y otoño son de intenso trabajo, ya que se cultivan y se cosechan los frutos que se consumirán en invierno. Hoy en día existen más invernaderos y tecnología para mantener la producción de alimentos durante el invierno, pero sigue siendo muy costoso y hay frutas que sencillamente no se consiguen fuera de temporada.
Nosotros, en cambio, viviendo en un clima tan benigno y una naturaleza tan fecunda, podríamos fácilmente estirar un brazo y recoger una fruta durante cualquier mes del año.
Algo similar sucede con la libertad. El venezolano no ha luchado por su libertad desde 1830. Somos libres de salir a la calle a cualquier hora, hablar mal de la persona que nos dé la gana, un sistema de registro civil es tan periclitado y poco centralizado que no es raro escuchar de un hombre con varios matrimonios en distintas partes del país.
Por eso no es de extrañar que el discurso sobre la libertad de expresión llegue principalmente a la clase media. Libertad de expresión es comprendido (si es que lo comprenden) por la masa seguidora de Chávez como la licencia para que los dueños de medios ricos (y por ende malos), imperialistas y golpistas (es decir, como Chávez en 1992), hagan lo que les de la gana. Y en eso hacen cosas tan terribles como el Miss Venezuela—imagínate, ningún reflejo de las “mujeres chiquitas”, “los gorditos” y las greñúas con poco busto, como señalaron las estudiantes chavistas en el show de la Asamblea la semana pasada. Qué cosas que eso es lo que le gusta a la gente… Es triste y lamentable, pero así es.
Yo genuinamente no creo que esta gente se imagine lo que en realidad signifique quedarse sin libertad de expresión. Quizás al principio se alegrarían de escuchar puras noticias buenas del gobierno. Pero tarde o temprano tendrían que ver que eso como que no es verdad. ¿Cómo le explicas a una persona que no podrá decir lo que piensa porque podrían haber espías del gobierno escuchándolo? ¿Cómo recalcarles que este gobierno es tan absurdo y tan lleno de locos que hasta el beisbol es considerado alienante? ¿Cómo le explicas lo que es alienante?
Es muy lamentable, pero creo que estos venezolanos ni-ni, drogados por el opio del pueblo (la cerveza del viernes y la novela) tendrán que vivir esto más de cerca para poder reaccionar. Sería una lástima que el día que llegue eso y ellos quieran levantar su voz de reclamo, ésta sea silenciada por un monstruo casi omnipresente que los calle uno por uno.

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