jueves, 30 de agosto de 2007

Socialismo del Siglo XXI o el “Yo no fui” como política de Estado

No me sorprendería que uno de los últimos “hits” de Pedro Fernández, el “Yo no fui” sea uno de los favoritos de Chávez, si no por ser de un cantante ranchero (el tipo de música que le cantó a México después de llamar a Fox un “cachorro del imperio”), entonces porque resume uno de los paradigmas del chavismo: “la culpa es de la vaca” o mejor dicho de las siguientes palabras: imperialismo, capitalismo, neoliberalismo salvaje, Bush, Condolencia, los escuálidos, la Cuarta República, etc.
Eso no es nuevo, pero está más y más extendido, a pesar de lo absurdo que resulta que un funcionario culpe a un gobierno anterior, luego de 8 años de gestión. Con el Socialismo del Siglo XXI, esto está llegando a un extremo grotesco.
Como parte de un reportaje que estoy haciendo freelance, entrevisté a un funcionario del Ministerio del Ambiente. No es la primera vez que uso al ministerio como fuente. Hace unos cuatro años hice varias entrevistas y de verdad que era el ministerio diferente. Mientras que muchos otros ya habían dejado de dar entrevistas a periodistas que no fueran de medios oficialistas, tuve acceso a varias voceras en el tema de conservación ambiental y reciclaje. Cero politiquerías, ideología ni evasiones. Hablaban claramente y con información detallada de sus proyectos, incluyendo colaboración con empresas privadas con programas de reciclaje, como la estadounidense Owens-Illinois.
Esta vez no esperaba nada diferente. Me imaginaba que por el presupuesto reducido y el interés general del ambiente, permanecería algo de imparcialidad. Me dieron la entrevista: eso es algo imposible en otros ministerios. Sin embargo, el contenido de la entrevista fue una marea de lenguaje ideológico que decía sólo una cosa: todo es culpa del capitalismo.
La entrevista era sobre el problema de la basura. El ministerio inició un plan, que en papel luce bastante razonable, con iniciativas muy acertadas como un sistema de recolección por separado para los desechos biológicos, que hasta hace unos meses se botaban junto a la basura común, generando posibles riesgos higiénicos. Es triste ver como dan un paso adelante y tres atrás. Esta iniciativa se pierde al lado de un lenguaje ideológico eterno.
Según el vocero, un funcionario de rango alto, el gran problema de la basura es la producción, “estamos acostumbrados a botar todo”. De acuerdo. En otros países desarrollados se separa la basura, dejando afuera vidrio, aluminio, papel, cartón, etc. porque son materiales reciclables. Pero según este funcionario el reciclaje es prácticamente un cuento chino. “Lo que se recicla en esos países es sólo un 10%. Además, esas empresas que reciclan, como Owens-Illinois, que por cierto son trasnacionales (¡qué insulto!), son unos vivos. Compran eso a precio muy barato y ni siquiera lo van a buscar”. Propuso que subieran los precios de este tipo de desecho suficiente para que algunas personas pudieran ganarse la vida reciclando… ah, y en la puerta de su casa. ¿Cuál es la solución que propone el Socialismo del Siglo XXI? Bueno, rechazar el consumismo. Mientras menos consumimos, menos botamos. Dígale usted eso, señor funcionario, a los miembros de los Consejos Comunales de los barrios que se la pasan con celulares de último modelo y lanzando botellas de cerveza a la calle. Ni hablar de la costumbre del venezolano de estar siempre a la moda, así sea comprando camisitas en los buhoneros de El Silencio a Bs.15.000.
Y por cierto, ¿esa costumbre de botar las cosas por la ventana del carro? Tampoco es culpa de ellos, sino de los “patrones capitalistas y consumistas de consumo”… ésta es una frase de él: “No es culpa nuestra, por ejemplo, que el señor venga en su carro, baje el vidrio, comience a destapar la caja de cigarrillos y comienza a botarlo”. Por lo menos están considerando campañas de conscientización, aunque nos calaremos la musiquita y el aviso de “Venezuela ahora es de todos”…
El reciclaje no es opción, sino comprar menos. Y lo primero que hay que hacer es deshacerse de las trasnacionales, porque la negociación y el trabajo conjunto no es para el Socialismo del Siglo XXI. Aquí se impone, se apropia y se pisotea la ley y la dignidad del ser humano para lograr lo que Chávez quiera.
La lógica troglodita era suficiente para que sintiera nauseas. En ese momento creo que me ofrecían un boleto para Afganistán y me iba del país.
Esta es la gente que está dirigiendo nuestro país, propagando el egoísmo y el no tomar responsabilidad por nuestras acciones como una política de estado. En vez de unirnos para trabajar en conjunto, se alimenta el resentimiento.
Basta ponerle como decoración al discurso algunas de las palabras favoritas del proceso: golpista (como Chávez en 1992, por ejemplo), fascista, oligarca, escuálido, imperialista, etc. Me recuerda un programa de humor en CNN sobre Bush. Al igual que Chávez, él tiene una docena de palabritas que repite en todo lo que dice. En el programa colocaban una imagen de él dando un discurso y otro y abajo las palabras como se iban intercambiando de lugar, pero eran esencialmente las mismas. El mismo juego de las fichitas lo hacen todos sus sucesores.
Hacer esta entrevista fue darme cuenta de lo profundo que ha ido el proceso, acabando con profesionales de décadas de experiencia y reemplazándolos por personas que manejan bien el juego de las fichitas, y que perpetúen la irresponsabilidad, el odio y el acto reflejo de culpar a los demás por nuestros problemas.

La definición de Socialismo del Siglo XXI es echarle la culpa a los demás de nuestros problemas y prometer un cambio, mientras más ambiguo mejor, con tal de marear al otro.

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